Los antidemocráticos expresidentes de México, Fox, Calderón y ahora Zedillo, se rompen las vestiduras por la “muerte de la democracia en México”, cuando en realidad están nerviosos, porque sus estilo de vida y de hacer política “a la mexicana” (esa versión anquilosada de la derecha) se está desvaneciendo, se conduelen de la “desaparición de los órganos autónomos que le hacían el contrapeso al poder ejecutivo” cuando en realidad eran espacios para integrar a sus “amigos” para poder realizar operaciones fraudulentas y corruptas, en la mayoría de los casos, se enojan porque el poder judicial se eligió por voto popular, “y lo destruyeron” cuando era un poder para los ricos e influyentes, para tapar las vergonzosas acciones de evasión de la justicia, una red de complicidades a las que siempre estuvieron acostumbrados, eso que ellos llaman “muerte de la democracia” es por el contrario, la creación de la verdadera democracia, donde el poder de decisión está en el Pueblo, y en donde además, por primera vez en la historia de nuestro país, las mujeres tienen un papel preponderante, porque recordemos que no hay democracia sin las mujeres.
Veamos en el contexto internacional como a pesar de los avances en materia de igualdad, la política sigue siendo un mundo de hombres, la representación de las mujeres es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones del mundo y, de hecho, solo 87 países han sido liderados en algún momento por una mujer, según el reciente estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “Los derechos de las mujeres bajo examen, 30 años después de Beijing”, en donde también alertan de la violencia machista.
Con la presidenta de México Claudia Sheinbaum, el total de países que actualmente tienen una mujer al frente se sitúa en 25 de un total de 196 analizados (193 reconocidos por la ONU más Kosovo, Palestina y Taiwán), es decir, apenas el 13% de los gobiernos del mundo está en manos de mujeres.
En México gobierna una mujer por primera vez desde que hace dos siglos, desde que el país se independizo de España, y es una mujer que ha apuntalado la reconstrucción de la democracia, que se propone modificar prácticas y prejuicios que continúan obstaculizando el posicionamiento de los liderazgos de las mujeres y su posibilidad de participar en la vida política en igualdad de condiciones, le apuesta a el cambio cultural, a visibilizar a las mujeres, de los Pueblos originarios, afrodescendientes, rurales, urbanas, en general de todas las condiciones, incluirlas en todas las formas del ejercicio político, incluirlas en los espacios de toma de decisiones, y en la realización de acciones afirmativas que paulatinamente disminuyan las brechas de género.




