Ciudad de México a 4 diciembre, 2025, 19: 30 hora del centro.
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Derrota opositora

postal PP horizontal Areli Luyando

La política mexicana vive un momento definitorio. Mientras Morena consolida su liderazgo con legitimidad democrática, resultados tangibles y un respaldo popular firme, la oposición se hunde en la falta de rumbo, credibilidad y autoridad moral. Lejos de ofrecer un proyecto alternativo, el bloque opositor se ha convertido en una estructura desgastada que sobrevive más por cálculo político que por convicción ideológica.

Desde 2018, la Cuarta Transformación ha enfrentado la resistencia de una oposición que no solo ha sido incapaz de renovar sus ideas, sino que se ha dedicado a obstaculizar cualquier intento de cambio sin ofrecer soluciones propias. PAN, PRI y el extinto PRD se unieron no por coincidencias ideológicas , sino por desesperación compartida. Su único propósito ha sido detener a Morena, aunque eso signifique traicionar sus principios históricos.

Pero la ciudadanía no es ingenua. El Pueblo mexicano ha respaldado mayoritariamente a Morena no por inercia, sino porque reconoce una diferencia real: el nuevo proyecto de nación ha puesto en el centro a quienes siempre fueron ignorados. Programas sociales, inversión en infraestructura, fortalecimiento del salario mínimo y combate frontal a la corrupción son avances que se traducen en mejor calidad de vida para millones.

Mientras tanto, ¿qué ofrece la oposición? El mismo discurso gastado de “defender la democracia” cuando fueron ellos quienes desmantelaron instituciones en su momento. Hablan de legalidad, pero callaron ante los excesos del neoliberalismo. Prometen un “nuevo rumbo”, pero sus rostros son los mismos de siempre como recientemente su desespero reviviendo un muerto político inmoral como Zedillo. No hay renovación, no hay proyecto y sobre todo no hay conexión con el México real, el que madruga, trabaja, lucha y exige justicia.

La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia es una muestra clara del momento histórico que vivimos. Una mujer honesta, preparada y con una trayectoria ejemplar al frente del gobierno de la Ciudad de México. Su triunfo no es solo una victoria electoral: es la confirmación de que la transformación tiene rostro, rumbo y liderazgo.

En contraste, la oposición mostró su pobreza política durante la elección de 2024, hoy en día a mas de seis meses de su derrota siguen sin una agenda o proyecto propio. Se han dedicado a sembrar miedo y a reciclar argumentos. Apostaron por el “antiobradorismo” como único eje de campaña, y fracasaron. Porque el Pueblo no quiere regresar al pasado, quiere seguir transformando su presente.

La derrota de la oposición no es solo numérica. Es moral. Porque quienes hoy se presentan como defensores de la república son los mismos que callaron ante los contratos con Odebrecht, las casas blancas, las estancias fantasmas y los moches legislativos. Porque quienes hoy exigen transparencia, antes firmaban pactos de impunidad. La ciudadanía ya no olvida.

Hoy, Morena tiene la mayoría en el Congreso, gobiernos estatales clave y, lo más importante, la confianza de la gente. Pero eso no es casualidad ni efecto de propaganda es el fruto de un esfuerzo político que ha puesto a México en una nueva etapa. Una etapa de mayor inclusión, soberanía energética, política exterior con dignidad y combate frontal a los privilegios.

Sí, hay desafíos. Y la crítica es necesaria. Pero no puede venir de quienes fallaron durante décadas y hoy pretenden redimirse con slogans vacíos. La oposición tendría que reconstruirse desde abajo, pedir perdón, renovar liderazgos y construir un proyecto auténtico. Pero no lo han hecho, y por eso siguen perdiendo terreno, elecciones y credibilidad.

Mientras ellos se pelean y anhelan la ruptura interna de Morena, se construye el segundo piso de la transformación. Mientras ellos cuestionan desde las redes sociales Morena camina con la gente, visita comunidades y hace política en territorio.

México ha cambiado, y seguirá cambiando. La Cuarta Transformación no es un experimento: es un proyecto de nación con visión, justicia social y futuro. Y frente a una oposición moralmente derrotada, Morena se mantiene firme, con los pies en la tierra y el corazón en el Pueblo.

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