A un año de que Luisa María Alcalde Luján asumiera la presidencia nacional de Morena, el partido-movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador ha alcanzado una etapa de consolidación sin precedentes. Bajo un liderazgo joven, con visión organizativa y de largo plazo, Morena ha logrado avances que no solo fortalecen su estructura interna, sino que marcan un antes y un después en su historia como fuerza política dominante en México.
Uno de los mayores logros de esta dirigencia ha sido la formación de los comités seccionales en todo el país, un proyecto de organización territorial que busca dar profundidad y presencia permanente al movimiento. Hasta el momento, se han realizado ya 38,584 asambleas seccionales en las que se han conformado los comités encargados de mantener viva la participación política en cada comunidad. Este avance representa más de la mitad de la meta nacional y confirma el compromiso de Morena por estructurar un movimiento sólido desde las bases.
De igual forma, la apertura del proceso de afiliación ha traído resultados impresionantes. Morena alcanzó este octubre la cifra récord de 9 millones de militantes registrados, un crecimiento sin paralelo en la historia de los partidos políticos en México. Esto refleja no solo la confianza de la ciudadanía en el proyecto de la Cuarta Transformación, sino también la efectividad del trabajo organizativo impulsado por Alcalde Luján.
En este primer año, la dirigencia nacional también ha promovido reformas internas y estatutarias con el objetivo de transparentar los procesos de selección de candidaturas, evitar el nepotismo y fortalecer la ética política. Alcalde ha sido clara: Morena no debe convertirse en un partido de Estado, sino mantener su esencia de movimiento social con vocación democrática y de justicia. En ese sentido, la dirigencia ha decidido aplicar desde ya las reglas de imparcialidad y no nepotismo que la Constitución contempla para 2030, adelantando así los estándares éticos que regirán la vida pública.
Otro punto clave ha sido la difusión de los documentos de identidad del partido, como Los 100 postulados de un morenista y el Decálogo para gobiernos de Morena, que buscan dar coherencia ideológica y reforzar la identidad del movimiento. Estas iniciativas ayudan a preservar la mística fundacional de Morena, aun en tiempos de crecimiento y poder institucional.
Bajo la conducción de Luisa María Alcalde, Morena ha mostrado madurez, capacidad organizativa y compromiso con la transformación profunda del país. Los avances en la estructuración territorial, el crecimiento de la militancia y la adopción de normas éticas más estrictas son logros históricos que consolidan al partido como la fuerza política más grande y organizada en la historia moderna de México.
Morena, bajo esta nueva etapa de liderazgo, no solo se prepara para los próximos procesos electorales; también se proyecta hacia el futuro como un movimiento político con raíces firmes, presencia nacional y una clara vocación transformadora. Un año después de este relevo en la dirigencia, el balance no puede ser más claro: el movimiento sigue creciendo, fortaleciéndose y cumpliendo su misión histórica de cambiar a México desde abajo y con el Pueblo.



