Escribo esto con una perspectiva centralista, pero que intenta ejemplificar un tema que empieza a generar alertas a los especialistas en salud pública y sobre todo en enfermedades de carácter infeccioso. La aparición de brotes de enfermedades donde antes no había casos reportados, sirva para ejemplificar el dengue.
El dengue es una enfermedad que se produce por la picadura de un mosquito (aedes aegypti) y que transmite un virus conocido como “virus del dengue” que, a la vez, produce una enfermedad caracterizada por fiebre, dolor articular y cuyos casos graves pueden llevar a un choque multiorgánico que culmine con la muerte. Existen indicios que desde los principios del siglo III en regiones orientales se documentaron casos de esta enfermedad y para el siglo XVIII ya había casos reportados en prácticamente todo el planeta. Para el siglo XX se logró caracterizar la enfermedad y determinar que era una causada por medio de un virus.
De forma «natural» el dengue se reproduce en los climas tropicales, pues las temperaturas altas son esenciales para la reproducción del vector (el mosquito) y con esto la transmisión a las personas, ya que no existe transmisión persona a persona. Es por eso, que, si alguna vez han estado en una región tropical y los picó un mosquito, muy probablemente hayan regresado enfermos de su viaje; de ahí que desde hace años en estas regiones se cuentan con estrategias de control de la reproducción del mosquito como parte de la promoción de la salud.
Sin embargo, hasta el día de hoy no se ha logrado erradicar el control de este vector, sino —al contrario— se han incrementado los casos por año y esto también tiene que ver con los cambios climáticos. El incremento de temperatura a escala global ha generado una nueva alerta sanitaria para las autoridades en temas de salud pública sobre la posible aparición de casos nuevos de dengue donde antes no había.
Es por eso que debe empezar una nueva pedagogía en lugares donde ahora hay incrementos súbitos de temperatura por varias semanas, ya que eso genera condiciones para los brotes epidemiológicos y se adhiera la variante de mayor flujo migrante, lo cual incrementa la posibilidad de propagar estas enfermedades.
Estas son perspectivas que se deben considerar para un futuro que parece presente y empezar a generar comunicación, educación y mensajes claros sobre estas enfermedades. Desafortunadamente, el calentamiento global no es un fenómeno que se vaya a resolver de inmediato, sino que, al contrario, permanecerá de forma indefinida entonces, de lo que se trata es de saber cómo actuar ante estas nuevas condiciones que ponen en alerta a la población mundial.




