El próximo miércoles 1 de octubre se cumple el primer año de la administración de la Doctora y Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo. En 365 días ha tenido que afrontar las preguntas que intentan ser incómodas de la llamada prensa conservadora otrora cuarto poder en tiempos de los gobiernos neoliberales, desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto.
Será el primer año del segundo piso de la Cuarta Transformación, porque hace casi siete años atrás, llegó el “Presidente de todos los mexicanos”, Andrés Manuel López Obrador, consiguió a posicionarse como una “estrella” en los medios mercantiles de comunicación -entiéndase medios de comunicación- con la instauración inédita de las conferencias de prensa diarias, con casi tres horas de duración y de transmisión al aire ininterrumpidamente.
Bueno, veamos: una parte de mi más reciente investigación tiene por nombre: “Preguntas cómodas y preguntas incómodas en conferencias y entrevistas: arte de saber preguntar” y, con ella vamos a meternos de lleno a lo que sucedió, sucede y seguramente sucederá en el periodismo en México.
Para la mayor parte de la audiencia de ala conservadora mexicana, las mil 438 mañaneras fueron un espectáculo presidencial maratónico y diario. Pero no solo se robó la atención de un país entero, sino que además cambió todas las reglas del juego al periodismo tradicional.
Mi caso de estudio analizó, criticó e interpretó los fenómenos comunicativos y roles de poder dentro de las mañaneras y las presiones comunicativas y políticas, que también son apoyadas y subsidiadas de manera pronominal y velada solo para un pequeño cónclave de la oposición.
Parafraseando a Jack el Destripador, comencemos por el principio para poder entender de qué tamaño fue este cambio de reglas en el periodismo. Primero, tenemos que hablar del fenómeno en sí del famoso espectáculo diario, conocido como “la mañanera”, con mil 438 ediciones. No hay un cálculo oficial exacto, pero partiendo que las conferencias duraban hasta 152 minutos —en promedio por día— el tiempo de transmisión oficial podría ser de 218 mil 576 minutos durante todo el sexenio. Si lo dividimos entre los 1.440 minutos de un día, AMLO utilizó: 151.78 días.
Recordemos que apareció en escena a partir de las 7 am de lunes a viernes; los televisores, computadoras y teléfonos inteligentes eran encendidos porque casi toda una nación estaba al pendiente cuando las cámaras de CEPROPIE comenzaban a transmitir un diálogo sin filtros por dos o tres horas.
Para algunos era un espectáculo, una especie de teatro político; para fuera del ala conservadora, era una clase de pedagogía, y para otros más era un género de historia, ética, civismo e incluso un top de videos y música.
Este tecleador, como partícipe, puede decir que fue una disrupción totalmente calculada.
¿Cuál era el objetivo? El objetivo no era nada más informar, ¡no!, era literalmente demoler y volver a construir desde cero toda una relación entre el dominio presidencial y el cuarto poder —los medios de comunicación o empresas mercantiles de información—.
Muy bien, entonces, para entender correctamente el impacto de esas mil 438 “mañaneras”, descubramos la “bomba mediática”. Para ello tenemos primero que comenzar por preguntar: ¿qué es lo que se quería romper?
Le platico que se trata de un sistema basado en cuatro elementos: dinero-difusión-lealtad-subordinación.
El cuarto poder era parte de los poderes fácticos, lo dijo el expresidente AMLO, y mi investigación describe a esos grupos súper poderosos. Los grandes medios tenían una influencia enorme, a veces casi tanta que podían poner políticos en la silla presidencial.
Los gobiernos neoliberales “aceitaban” y “maiceaban” a esa maquinaria del cuarto poder con dinero —mucho dinero— público, proveniente de los impuestos que pagamos la mayor parte de los mexicanos. De acuerdo con algunos cálculos, la cifra podría llegar a los 110, 000 782 millones de pesos.
¡Es una locura, verdad! Pues eso fue lo que el gobierno gastó en publicidad oficial entre 2001 y 2018, además de otros “apoyos” en concesiones, en la cancelación de impuestos ante la SHCP, IMSS, etcétera.
¡No eran solo anuncios! Era la base de una relación económica súper compleja de la fórmula citada.
La investigación recuerda la frase célebre del expresidente José López Portillo y Pacheco que resume todo: “No te pago para que me pegues”.
Los gobiernos conservadores no solo pagaban para poner sus anuncios, sino para comprar lealtad y muchas veces para comprar silencio y complicidades más adelante.
Con la ruptura de la fórmula citada, las “mañaneras” se volvieron más que una simple conferencia. Se convirtieron de hecho en un campo de batalla. Fueron el lugar donde 2 formas de ver el periodismo chocaron de frente, y en donde uno salió perjudicado y otro lado fue el ganador. Por ello, les pregunto a ustedes, ¿dónde quedó el cuarto poder? Esta historia continuará…Hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos. Y si desean que le haga su pregunta a la Presidenta de México en la conferencia de prensa “mañanera”, por favor háganmela llegar al correo: lmnoticias@gmail.com; vía X a: @lordmoleculaoficial, o bien, visiten nuestro portal https://www.lordmoleculaoficial.com/ así como también pueden ver mi Canal Lord Molécula Oficial.




