Uno de los trasfondos para desarrollar política estatal es reunir ideas que, al implementarlas, nos permitirán tener una visión más amplia de las metas a las que deseamos. El gobierno liderado por Claudia Sheinbaum ha dejado en claro que la participación ciudadana, desde todas las perspectivas y ángulos, es crucial para enriquecer el proyecto de la cuarta transformación, especialmente en estos tiempos de profundas transformaciones. Es una actitud vinculada con la voluntad. Por lo tanto, al contar con estos espacios, es evidente que los diversos sectores de la ciudadanía pueden acudir y sugerir alternativas, especialmente si son significativas. En realidad, la reforma judicial ocurrió hace poco. Fue de gran valor la planificación de llevar foros y mesas de trabajo a las entidades. Se incluyó a todos aquellos que, debido a su importancia, brindaron características para modificar el paradigma de la justicia en México, que era tan necesaria dada la incapacidad de los exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Debido a su importancia, lo esencial es escuchar y ampliar la guía para permitir que los ciudadanos, con ideas novedosas y de vanguardia, contribuyan con sus puntos de vista o conceptos. Eso se denomina, sin ir más lejos, democracia participativa. Esta flexibilidad del gobierno, observada desde otras perspectivas, ha surgido porque contamos con una visión más precisa de los temas prioritarios del país. Por su parte, ha quedado claro que la presidenta de México, gracias a la labor esencial de Marcelo Ebrard, ha confirmado que estos mecanismos son políticas públicas. Por lo tanto, es un gran logro que este marco se esté abriendo para reforzar el contenido de la negociación del T-MEC. Es como un complemento al adecuado tratamiento que se les ha dado a los temas. En realidad, existe una cantidad significativa de profesionales, académicos y expertos que se han movido por todo el país.
Como sabemos, Marcelo Ebrard se presentó en el Senado de la República hace poco tiempo. En resumen, esto representó un avance significativo para entregar cuentas a los legisladores. Hablando de eso, fue relevante discutir la gestión de los acuerdos comerciales del T-MEC. Se mencionó, incluso, que la tarea sería ardua, pero nunca se destacó que sería un fracaso. Eso, por supuesto, disipó cualquier incertidumbre y dejó claro que el objetivo es alcanzar un acuerdo internacional de gran importancia. Existen condiciones para que eso ocurra. Si nos referimos a la calidad, la industrialización y la capacidad de producción están estableciendo un precedente que está robusteciendo nuestra estructura económica. Hay confianza en el sector privado. Las inversiones, en una cifra récord, llegaron a niveles que nunca antes se habían observado. En realidad, se logró fortalecer la propuesta arancelaria a naciones como China con el objetivo de preservar la competitividad y proteger un número significativo de puestos de trabajo.
Dado que ese tema es central y que no se excluye a nadie de las conversaciones para fortalecer la mesa de trabajo con el departamento de comercio de Estados Unidos y Canadá, nuestro país llegará a ese acuerdo que se ha propuesto para dar prioridad a una agenda que será negociada al más alto nivel. Nuestra representación, con una capacidad probada, nos ha evidenciado hasta dónde se puede llegar cuando hay una entrega y un compromiso con el proyecto de transformación. Se han recopilado tópicos de gran importancia relacionados tanto con el sector empresarial como con profesionales del tema. De manera paralela, por el interés, se han incorporado el sector agroindustrial, de vehículos ligeros, lo mismo que productos metálicos, de textil y calzado.
Con eso, se incluirá en el debate interno a la clase trabajadora y obrera, que es la base que finalmente permite el flujo de producción. Eso es algo histórico porque son actores directos de estos fines. Podemos afirmar, en resumen, que todo esto se está utilizando de la mejor manera posible, ya que está ayudando a fortalecer el marco que se negociará a principios del año 2026. En efecto, Sheinbaum ha enviado a un equipo con un rol central para preparar el terreno de juego, gracias a su agudo sentido. Por lo tanto, si seguimos una agenda con prioridades, podemos anticipar que México contará nuevamente con acuerdos comerciales históricos.
Es cierto que estamos afrontando tiempos difíciles debido a la situación creada por el gobierno estadounidense; no obstante, la habilidad de Marcelo Ebrard apoyará esas tareas. Desde que comenzó la edificación del segundo piso de la cuarta transformación, ha progresado, especialmente en lo referente al tema arancelario, que se ha estado reduciendo. En realidad, ha tomado tiempo mitigar algunas situaciones. Sin embargo, más allá de eso, percibo un escenario optimista. La delegación que se trasladará a México tiene el mandato explícito de fortalecer los vínculos de cooperación y colaboración entre Canadá y Estados Unidos. El equipo negociador, en un esfuerzo por aumentar la competitividad y, en última instancia, generar más áreas de oportunidad, está trabajando con un plan detallado que se está implementando a lo largo y ancho del país.
Desde esa perspectiva, es un hecho que esta exposición de los asuntos más significativos del país crea o, para ser más precisos, posibilita la elaboración de un conjunto de ideas que se sugieren para lograr el consenso que la Secretaría de Economía puso en la mesa. Se dice, incluso, que la gira por las entidades va bien; sin embargo, la respuesta es la que se anticipaba, ya que los gobernadores y actores principales de la transformación en las regiones están liderando estas mesas de trabajo. Esto es, por supuesto, una actividad avanzada antes de que el T-MEC se implemente. Por esta razón, conservamos la esperanza de sacar el máximo provecho a esa capacidad; la situación es un desafío, pero brinda la oportunidad de mostrar lo que valemos y de lo que somos capaces.



