Ciudad de México a 4 diciembre, 2025, 22: 50 hora del centro.
Ciudad de México a 4 diciembre, 2025, 22: 50 hora del centro.

El ABC de la reforma electoral

postal PP horizontal Ricardo Peralta

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha puesto sobre la mesa un proyecto que, de aprobarse, marcará un punto de inflexión en la vida política nacional: una reforma electoral integral. No se trata de una iniciativa improvisada, sino de un rediseño de las reglas del juego democrático que busca simplificar estructuras, reducir costos, fortalecer la representatividad y erradicar inercias que han perpetuado privilegios políticos durante décadas.

El proceso contará con una conducción clara. La Comisión Presidencial para la Reforma Electoral estará encabezada por Pablo Gómez Álvarez, ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera y legislador con amplia trayectoria en materia política y legislativa. La integran también Rosa Icela Rodríguez (secretaria de Gobernación), José Peña Merino (titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones), Ernestina Godoy Ramos (consejera jurídica del Ejecutivo Federal), Lázaro Cárdenas Batel (titular de la Oficina de la Presidencia), Jesús Ramírez Cuevas (coordinador de Asesores de la Presidencia) y Arturo Zaldívar (coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia). El decreto que la formaliza prevé la posibilidad de invitar a especialistas, académicos y organizaciones a participar en carácter consultivo.

¿En qué consiste la reforma?

El anteproyecto contempla seis ejes principales:

  1. Reducción de legisladores plurinominales: para que la integración del Congreso se acerque más a la proporcionalidad del voto ciudadano.
  2. Disminución del financiamiento público a partidos políticos: con el fin de privilegiar campañas con contenido programático y no de exhibición propagandística.
  3. Reorganización de órganos electorales locales: mediante la fusión y rediseño de institutos para evitar duplicidades, reducir costos y unificar criterios en todo el país.
  4. Reelección con límites estrictos: para prevenir la permanencia prolongada en los cargos sin la debida renovación política.
  5. Integración eficiente de institutos electorales: menos burocracia, menos gasto público y mayor claridad en la aplicación de la ley.
  6. Facilitación de requisitos para el registro de nuevos partidos políticos: con el objetivo de ampliar el pluralismo político y la representación ciudadana.

México ha transitado un largo camino para perfeccionar su democracia, con avances graduales y momentos de crisis que marcaron su rumbo. La reforma política de 1977, encabezada por Jesús Reyes Heroles, abrió la puerta a la participación de fuerzas políticas históricamente excluidas, reconociendo la pluralidad como un componente esencial del sistema democrático.

En 1988, el país vivió una de las elecciones más controvertidas de su historia moderna, recordada como un fraude electoral que erosionó gravemente la confianza ciudadana.

En 1990, tras la elección presidencial de 1988 y la crisis de legitimidad que dejó, se creó el Instituto Federal Electoral (IFE) con el propósito de dotar de mayor imparcialidad a la organización de los comicios.

En 1996, el IFE alcanzó autonomía plena, retirando al Poder Ejecutivo la facultad de designar a sus consejeros.

En 2006, otra elección presidencial volvió a ser señalada por amplios sectores de la población como un fraude electoral, lo que detonó un conflicto político y social de gran magnitud.

La reforma de 2007 estableció límites estrictos a la propaganda política y prohibió expresamente las campañas negativas. En 2014, el IFE se transformó en Instituto Nacional Electoral (INE), asumiendo también el control de las elecciones locales para unificar reglas en todo el país.

Cada una de estas reformas respondió a crisis políticas y de confianza, pero muchas se negociaron con una lógica de interés partidista más que de fortalecimiento institucional.

Como era previsible, las fuerzas opositoras han respondido con un discurso alarmista, advirtiendo un supuesto riesgo para la democracia. No obstante, la memoria histórica demuestra que fueron ellas quienes, durante décadas, moldearon las reglas electorales para su beneficio. La credibilidad de esos actores se encuentra hoy debilitada: sus partidos registran niveles mínimos de confianza ciudadana y su representación en encuestas es marginal. Su oposición no radica en una defensa genuina de la democracia, sino en la pérdida de los mecanismos que les permitieron conservar el poder sin verdadera competencia.

Algunos de los beneficios que se espera traiga la reforma son:

  • Mayor transparencia: con controles más estrictos sobre el gasto en campañas y el financiamiento partidista.
  • Mayor legitimidad: cada escaño estará más vinculado al voto ciudadano y menos a listas de designación interna.
  • Mayor eficiencia: eliminación de estructuras duplicadas y optimización de recursos.
  • Mayor participación: la ciudadanía será parte activa en la vigilancia del proceso electoral.
  • Reglas claras y aplicables para todos los actores políticos.

La propuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es un ajuste estructural que, de aprobarse, podría redefinir el mapa político nacional para toda una generación. La historia reciente muestra que nuestras reformas electorales han surgido de momentos de crisis: 1977 contra la exclusión política, 1988 y 2006 contra fraudes electorales, 1990 y 1996 para reforzar la imparcialidad e independencia de los órganos electorales, 2007 para moderar la propaganda política y 2014 para unificar criterios en todo el territorio.

La de 2025 podría pasar a la historia como la que devolvió al ciudadano el poder real de decidir quién lo representa. Y ello, para algunos actores políticos, resulta más preocupante que la derrota electoral: significa perder las reglas que les permitían ganar sin competir en condiciones de equidad.

En democracia, las reglas importan tanto como el árbitro. Este es el ABC de una reforma que, si se concreta como se ha planteado, cerrará un ciclo marcado por prácticas políticas del pasado y abrirá otro basado en la transparencia, la representatividad y la confianza ciudadana.

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios