Pluma Patriótica

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pp070702021

El desabasto de medicamentos

No es una verdad oculta que el desabasto de medicamentos en el sector salud ocurre sistemáticamente desde hace años; sin embargo, por las condiciones actuales, el problema se ha agudizado y se ha politizado hasta el extremo de utilizar a gente vulnerable como son los niños con cáncer.

Este efecto mediático alcanzó su pico la semana pasada cuando se emitió una entrevista con el Dr. Hugo López-Gatell en la que describió, con su acostumbrada pedagogía, cómo se ha prolongado esta crisis del abasto; fue entonces que un grupo agraviado por las políticas actuales no dudó en tomar un fragmento de la entrevista para descontextualizarlo y hacer pasar al subsecretario como una persona insensible ante el efecto que produce no poder cumplir con una obligación que se tiene con el Pueblo como es darle sus tratamientos en tiempo y forma.

Considero que esta dinámica no lleva a ningún lado y utilizar a personas inocentes como actor político es, por decirlo menos, una canallada. Pero creo que también revela que buscar solucionar problemas o elevar la calidad del debate público no es importante para quienes consideran al gobierno actual como el peor de todos los tiempos. ¿Cómo anteponer el bienestar de las personas ante los intereses de un grupo que utilizó las medicinas como una forma de enriquecerse? ¿Por qué no tomar con seriedad el asunto y reclamar por las prácticas que ejerce un puñado de oligopolios farmacéuticos? ¿En qué lógica recae el hecho de tomar como malévolo el querer hacer que el abasto y compra de medicamentos sea más justos y no un chantaje social?

Es cierto que también el gobierno que representa la esperanza ante el despojo de la otrora etapa neoliberal debe buscar ser más enfático en la comunicación del asunto para esclarecer cómo vamos día con día en el abasto de medicamentos. Sin embargo, creo que del otro lado deberían olvidar su rabiosa forma de actuar y por una vez comprender que deberíamos estar unidos para revertir efectos que, como sociedad, no alcanzan para un real estado de bienestar. Ojalá por una ocasión en tres años dejen de ser tan infantiles y maduren para no usar estos temas como carne de cañón.

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