Pluma Patriótica

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El fracaso de la marcha ‘provida’

Aproximadamente a las 10 de la mañana del pasado domingo, decidí ir al Museo Nacional de Antropología ubicado en el Bosque de Chapultepec. Al llegar, pude percatarme de una marcha bastante nutrida de pañuelos azules obstruyendo la avenida Reforma. Al pasar por el lugar, no perdí la oportunidad de escuchar y leer algunas de las consignas que eran expresadas por quienes participaban en la protesta.

Una marcha, por definición, debe ser subversiva para incomodar al poder. En la manifestación ocurrida el domingo 3 de octubre, en la avenida Reforma de la CDMX, la gente “provida” caminó una calle que tradicionalmente se cierra los fines de semana para peatones, familias y ciclistas; esto nos habla de lo torpes que son hasta para protestar, dando cuenta de que están aún en pañales en materia de movilización social.

Gente que en su vida había marchado y que hasta hace poco le llamaba “huevones”, “chairos” y “mugrosos” a quienes ejercían su derecho cuando gobernaba el calderonismo y el peñismo, ahora, por fin, tiene que salir a la calle para oponerse al reciente fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia, donde declaró la inconstitucionalidad de varios artículos que penalizan el derecho a las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, al tiempo que invalidó la objeción de conciencia como un obstáculo para que las mujeres puedan tener un correcto acceso a la salud como derecho fundamental.

A pesar de su manifestación, es evidente que acaban de perder la batalla más importante: la jurídica. Lo anterior en virtud del fallo del máximo tribunal del país. La sentencia de la SCJN obliga a los Congresos Locales, así como al Federal, a que armonicen sus normas al tenor del criterio judicial. Con esto, se les dará mayor impulso a las iniciativas presentadas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República.

Es verdad que existirá bastante resistencia en estados gobernados por el PAN, donde mantienen una mayoría parlamentaria —como en Chihuahua—, que ralentizará la despenalización del aborto seguro, legal y gratuito, dando por resultado que las mujeres sigan siendo encarceladas y se mantenga el peligro de morir bajo condiciones insalubres debido a las clínicas clandestinas donde, inexorablemente, se seguirá ejerciendo el derecho a decidir.

Es preciso decir que la manifestación de los pañuelos azules no tuvo mayor eco en medios de comunicación más allá de lo que sí fue: un atentado directo al bien superior de una menor, al ser utilizada a una adolescente de 13 años para exhibirla mientras se le practicaba un ultrasonido. Con ese acto solo demostraron que el abuso infantil es el estandarte de su lucha y la violencia contra la mujer su consigna.

En México, gracias al activismo judicial de muchas colectivas, del movimiento feminista y de valientes legisladoras, los derechos reproductivos y sexuales son una realidad que poco a poco irán materializándose en normas que dejen de criminalizar a las mujeres por decidir sobre su autonomía, libertad y maternidad elegida.

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