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El fuego que se vuelve a encender en Cuicuilco

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Cuicuilco vuelve a encender su corazón. Entre las piedras milenarias que alguna vez vieron nacer la vida ritual del Valle de México, la Ceremonia del Encendido Ritual del Fuego en Cuicuilco promete reavivar una llama que no solo alumbra el pasado, sino que también proyecta esperanza y comunidad hacia el porvenir. En esta ocasión, conversamos con Tere Anaya, una de las principales impulsoras del evento, quien nos habla de su significado y de la fuerza simbólica que guarda este acto para los pueblos originarios y para toda la ciudadanía que busca reconectar con la tierra y su memoria.

  • —Tere, ¿cómo surge la idea de volver a encender el fuego en Cuicuilco?

—Surge del corazón, literalmente. Cuicuilco no es un sitio cualquiera: es el ombligo ancestral del Valle, el punto donde la historia y la energía se cruzan. Desde hace años, muchas personas y colectivos soñábamos con devolverle a este lugar su fuego ritual, no como una recreación turística, sino como un acto de respeto, de reencuentro con la tierra y con nosotros mismos. La Alianza de Pueblos Originarios en Tierra Firme ha sido clave en convocar y sostener este esfuerzo, en tender puentes entre las comunidades y en hacer posible que esta ceremonia se realice de manera abierta y respetuosa.

  • —¿Cuál es el sentido simbólico del fuego en esta ceremonia?

—El fuego representa la continuidad de la vida. No es solo una flama física, sino la expresión del espíritu que sigue vivo en los pueblos. En Cuicuilco, el fuego nos recuerda que la destrucción y la creación son parte del mismo ciclo. Así como el volcán apagó esta ciudad hace más de dos mil años, hoy encendemos el fuego para decir que seguimos aquí, que la vida florece sobre la ceniza. Es una metáfora poderosa de resistencia, de renacimiento y de amor por la tierra.

  • —Hablas de un acto abierto al público. ¿Qué puede esperar quien asista?

—Puede esperar una experiencia profundamente humana. No se trata de un espectáculo, sino de un encuentro. Habrá palabras, música, ofrendas, y sobre todo, silencio. El silencio que se necesita para escuchar a la tierra y a los ancestros. Queremos que quienes vengan lo hagan con respeto, con corazón abierto, y que comprendan que este fuego es de todos, no pertenece a un grupo o a una creencia particular. Es un fuego que une, que sana y que convoca.

  • —¿Cómo ha sido la respuesta de la comunidad y de las instituciones?

—Ha sido muy positiva. La gente siente la necesidad de reconectarse con sus raíces, de tener espacios de espiritualidad sin dogmas. Por supuesto, ha sido un proceso de diálogo constante, porque estamos hablando de un sitio arqueológico y sagrado. Pero lo más importante es que ha habido disposición de todos los lados. La Alianza de Pueblos Originarios en Tierra Firme ha trabajado con respeto hacia las autoridades y con mucha organización. Esta ceremonia no es improvisada, es el resultado de meses de preparación, de acuerdos y de voluntad colectiva.

  • —Finalmente, Tere, ¿qué significa para ti encender este fuego en Cuicuilco?

—Es una forma de sanar. Personalmente, siento que es una devolución: devolverle luz a un sitio que nos la dio desde el principio. Encender el fuego en Cuicuilco es recordarnos que seguimos siendo parte de algo más grande, que la tierra nos sostiene y nos escucha. Es también una invitación a mirar hacia adelante, a encender dentro de cada uno esa chispa que nos impulsa a cuidar, a transformar y a mantener viva la memoria.

La Ceremonia del Encendido Ritual del Fuego en Cuicuilco, organizada por la Alianza de Pueblos Originarios en Tierra Firme, se llevará a cabo el domingo 16 de noviembre a las 10:00 horas, en la zona arqueológica de Cuicuilco, al sur de la Ciudad de México. La invitación está abierta al público en general: se recomienda asistir con respeto, portar vestimenta blanca o de colores naturales y llevar una vela o flor como símbolo de ofrenda.

Porque el fuego de Cuicuilco no solo ilumina la piedra antigua: ilumina también el presente que decidimos encender juntos.

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