Pluma Patriótica

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El germen de la traición

Cada vez que se ha acusado de posible corrupción en la 4T, con justa razón el Presidente López Obrador levanta una bandera blanca como símbolo de que, en las altas esferas del poder, la corrupción se acabó.

 Esa bandera está en riesgo: el proceso de desafuero del Diputado Mauricio Toledo en la Cámara de Diputados para ser juzgado por enriquecimiento ilícito ha sido bloqueado por la coordinación del PT, incluyendo al Diputado Gerardo Fernández Noroña.

 En la Comisión Instructora se aprobó su desafuero, pero con el voto del PT en contra.

Por la historia que hay detrás de la corrupción del diputado Toledo, este es un boquete en la coraza anticorrupción de la 4T y puede terminar siendo el hundimiento total del barco, pues son las fisuras que se van ampliando exponencialmente las que pueden ocasionar el desastre de todo un proyecto.

Es cosa de recordar cómo la carrera política de Mauricio Toledo se hizo siempre al amparo del empuje político del movimiento moral encabezado por Lopez Obrador y cómo Toledo siempre lo traicionaba con administraciones señaladas por su corrupción y enriquecimiento ilícito; así lo denunció en su momento la reportera de televisión y hoy diputada electa de Morena, Selene Ávila.

Dentro del entonces PRD, Toledo siempre fue aliado de “los Chuchos”; por eso, cuando se fundó Morena, él se convirtió en un férreo opositor. Sin embargo, su alianza con Mancera, el PAN y con el próximo coordinador de esa bancada en la Cámara, Jorge Romero, bloquearon totalmente la representación de Morena en Asamblea Legislativa de la Ciudad de México a pesar de que en el 2015 el partido de la transformación fue el más votado en la CDMX.

El colmo de los descaros fue cuando con sus aliados se hizo del control total de los fondos para la reconstrucción de los sismos del 2017, generando un tremendo desfalco que hoy tiene bajo proceso judicial a la mayoría de los secretarios del gabinete de Miguel Ángel Mancera.

En 2018 el diputado Toledo llegó a la Cámara como plurinominal del PRD; vivillo como es, buscó acercarse a Morena. Siempre fue rechazado de manera amable pero firme, no obstante, en el último año y aprovechando la ambición de Noroña por presidir la Cámara de Diputados, lo incorporaron al PT para lograr la representación requerida para el cargo. Esta fue la principal razón por la cual muchos diputados de Morena votamos en contra de Noroña, como lo expresamos e hicimos con tiempo.

De manera simultánea, y como era de esperarse, las indagaciones de la Fiscal de justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, sobre los fraudes en los manejos de los recursos para la reconstrucción de los sismos del 2017 alcanzó a Toledo y a principios de este 2021 se solicitó el desafuero del diputado.

Hasta aquí era de esperarse que el movimiento de la coalición Juntos Haremos Historia actuara en consecuencia para sancionar los actos de corrupción y mantener la bandera blanca impecable pero, inexplicablemente, el PT cubre a Toledo; primero con su nombramiento como delegado en Michoacán (mismo que generó un gran rechazo de la militancia de esa entidad) y después presionaron a Mario Delgado y a Citlalli Hernández con romper la coalición para que, justo horas antes del cierre de registro, incorporaran sorpresivamente a Mauricio Toledo como candidato de la coalición en el 5 Distrito Federal en Puebla.

La traición aún no se consuma y Gerardo Fernández Noroña tiene la gran oportunidad de reivindicarse si mañana en la permanente vota por un periodo extraordinario para el desafuero del Toledo en el pleno de la cámara.

 Hoy más que nunca están en juego los principios de la 4T: no mentir, no robar y no traicionar.

Vamos a ver si Noroña y los diputados del PT hacen honor a estos principios o terminan gestando el germen de la traición.

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