El IMSS-Bienestar es la institución creada por el Gobierno de México para atender a pacientes que no cuentan con seguridad social, ofreciendo servicios médicos, medicamentos e insumos de forma gratuita. Actualmente, veintitrés estados de la República han formado convenios; desafortunadamente, Jalisco no está entre ellos. Esta decisión, tomada con fines partidistas, pone en riesgo la salud de las y los jaliscienses. Desde hace siete años, primero Enrique Alfaro y ahora Pablo Lemus han optado por no firmar dicho convenio.
El gobierno de Jalisco sostiene que su sistema de salud es mejor, pero en la práctica depende de que la federación surta medicamentos oncológicos y de alta especialidad. Afirma que el gobierno federal apenas ha cubierto el 24% del abasto de fármacos, razón por la cual ha tenido que recurrir a licitaciones de emergencia por más de 160 millones de pesos. Sin embargo, el propio gobierno estatal sabe que estas compras extraordinarias no son una solución sostenible a corto ni mediano plazo; solo son parches que desvían recursos de otras áreas esenciales de la salud pública, como la prevención, la infraestructura y la contratación de personal.
El problema de fondo es la decisión política de Jalisco de no adherirse al modelo federal del IMSS-Bienestar, creado precisamente para garantizar el abasto seguro y gratuito de medicamentos a quienes carecen de seguridad social. Aunque parezca mentira, esta postura le reditúa políticamente al gobierno estatal para culpar a la federación de algo que es únicamente responsabilidad del estado. Mientras tanto, los pacientes sufren consecuencias devastadoras: tratamientos interrumpidos, familias obligadas a endeudarse para comprar medicinas en farmacias privadas y personas que ven reducidas sus posibilidades de supervivencia.
Un tema tan grave como la salud no puede seguir siendo rehén de cálculos partidistas. No se debe, ni se puede, poner en riesgo la vida de las y los jaliscienses. Adherirse al IMSS-Bienestar sería una de las acciones más nobles que podría hacer el ejecutivo estatal ante las y los pacientes que luchan por su vida, pues esta debe estar siempre por encima de cualquier diferencia política.
Por ello, presenté un exhorto para que desde el Congreso del Estado de Jalisco realicemos un llamado respetuoso, pero con carácter de urgente, para que el titular del Ejecutivo gestione de inmediato la adhesión formal de Jalisco al Pacto Federal de IMSS-Bienestar. Con ello se garantizaría el abasto oportuno y suficiente de medicamentos, en particular los de alta especialidad, como los oncológicos.
Como parte de este exhorto, también se solicita un informe pormenorizado sobre el gasto realizado en las licitaciones de emergencia para la adquisición de medicamentos. Es fundamental conocer con claridad cuánto se ha gastado y de que rubros se han recortado recursos, porque solo a través de la transparencia y la rendición de cuentas podremos saber el valor real de los medicamentos y si estos, efectivamente, son entregados a quienes los solicitan.
La coordinación entre el gobierno federal y el estatal es fundamental, como lo ha reiterado en varias ocasiones la Presidenta Claudia Sheinbaum. El IMSS-Bienestar y el Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI) deben garantizar el abasto de medicamentos en hospitales y clínicas públicas de Jalisco, y, sobre todo, asegurar que los tratamientos de pacientes con enfermedades de alta especialidad no se interrumpan.




