El infanticidio: la mayor calamidad de la violencia en México

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El infanticidio: la mayor calamidad de la violencia en México

Por María De Haas Matamoros | miércoles, 03 de junio del 2020.

Una sociedad puede medir su grado de avance y progreso por el grado de respeto a sus niños y niñas. Los procesos de pacificación incluyen atender las causas sociales de la violencia así como la protección inmediata a las víctimas de la delincuencia organizada.

De acuerdo con el “Panorama estadístico de la violencia contra las niñas, niños y adolescentes en México” emitido por la UNICEF, el 63% de las niñas y niños de entre 1 y 14 años han experimentado al menos una forma de violencia; el 20% de las mujeres de entre los 15 y 17 años experimentó alguna forma de violencia en el ámbito familiar; y el 50% de los delitos cometidos contra menores de edad se relacionan con actos que atentan contra su integridad física (lesiones, abusos sexuales, violaciones, homicidios y patrimonial: robos simples o en la vía pública).

Han trascendido varios casos en los medios de comunicación gracias al esmero de activistas y reporteros por elevar la atrocidad acometida a los menores de edad pero la realidad que arroja la inmensa cantidad de cadáveres de menores de edad que terminan en las fosas comunes demuestra que los diversos delitos a los que someten a este grupo etario son cotidianos y suceden con el máximo grado de impunidad. 

Casos conocidos como el “Niño del suéter rojo” identificado como Félix Hernán gracias a las labores activistas de Frida Guerrera; Ángela, una pequeña de apenas 5 años encontrada en una maleta en la Colonia Juárez de la CDMX desnucada y con signos de abuso sexual; Dayana, de 5 años secuestrada, violada y asesinada en Novolato, Sinaloa; la pequeña Guadalupe Medina Pichardo, la “Niña de las calcetitas rojas” violada y asesinada en Nezahualcóyotl; la jovencita Fátima Varinia Quintana Gutiérrez de apenas 12 años, secuestrada, torturada, víctima de extrema violencia sexual y asesinada; el bebé acribillado en la carretera México-Toluca; los niños reclutados por el crimen organizado para ser sicarios; los bebés puestos en venta online.

Además de los casos que logran alcanzar ser mediáticos en la cotidianidad se esconden muchos otros delitos silenciosos de violencia infantil: el acoso y abuso físico o sexual en el ambiente escolar; el secuestro de niñas hijas de migrantes para ser prostituidas en burdeles en la frontera sur; el continuo abuso sexual, físico y psicológico en los orfanatos y casas hogar; la delincuencia organizada que se “cobra” venganzas al matar a las mujeres e hijos del cártel contrario; el aumento del número de descubrimiento de niñas y jovencitas violadas y asesinadas principalmente por gente cercana a su círculo familiar o de confianza; el secuestro de niños y niñas para ser esclavizados a labores forzadas o sometidos a la mendicidad; los migrantes son acribillados con sus hijos en brazos por los cárteles del crimen organizado.

La muerte de los niños no son daños colaterales de la violencia. Son la mayor pérdida de la sociedad. Representan la mayor calamidad de la violencia en México causada por el nivel de barbarie social que los mexicanos permiten con su indiferencia porque no utilizan la política o el poder ciudadano como medios para diseñar una procuración de justicia eficaz que proteja a los niños y niñas para fortalecer las instituciones que están abocadas a protegerlos o para que someta penas máximas para quien maltrate a un niño en su dignidad, integridad. La pobreza y la falta de oportunidades vulneran aún más la integridad de un menor y la falta de procuración de sus derechos. La sangre vertida de los niños maldice a la sociedad. 

A continuación presento un listado de asuntos pendientes que he identificado requieren ser atendidos para poner fin a la impunidad al mitigar la violencia contra las niñas y niños así como para combatir el infanticidio en México:

  1. No hay políticas públicas para combatir el infanticidio.
  2. No hay políticas públicas para combatir la pornografía infantil.
  3. No hay políticas públicas para rescatar a los niños en situación de calle.
  4. Las contadas políticas públicas para la protección de los derechos de las niñas y niños indígenas son ineficaces. La vulnerabilidad de un niño indígena es tres veces mayor a ser víctima de la discriminación o la violencia.
  5. Fortalecer los acuerdos en materia de seguridad para proteger a los menores de la violencia en el entorno comunitario.
  6. Formar una cultura social de prevención y promover los valores no violentos hacia los niños.
  7. Generar una campaña nacional para promover la conciencia infantil sobre sus derechos y cómo demandarlos. 
  8. Aumentar el número de recursos humanos legales especializado en la atención a menores. Son contados los abogados especializados en la defensa infantil en México. Conformar mayores defensorías públicas especializadas en defender los derechos de los niños. 
  9. El Estado debe ofrecer servicios de recuperación y reinserción social que logre otorgar un lugar seguro a un niño víctima de la violencia. Para ello hay que asegurar la rendición de cuentas en las casas hogar. Se requiere un registro nacional y supervisiones gubernamentales para verificar que los menores no sufran abuso o maltrato al interior de ellas. De igual manera se necesitan agilizar los procesos de adopción y permitir que más matrimonios puedan adoptar menores huérfanos.
  10. Garantizar mecanismos de denuncia en los menores de edad.
  11. No hay capacitación policial para ofrecer atención a un infante o menor de edad perdido, prostituido o explotado para mendicidad. Se requieren generar protocolos de atención para la Guardia Nacional para aplicarse en aeropuertos y estaciones de autobús y para identificar menores secuestrados o sujetos de trata.
  12. Generar políticas inclusivas que permitan al Estado Mexicano trabajar con la participación de los activistas para alentar los procesos de procuración de justicia en casos de infanticidio.
  13. Se requiere un relanzamiento de las políticas públicas para proteger a los niños migrantes no acompañados; el grupo más vulnerable en el fenómeno migrante incluso más que las mujeres. 
  14. No hay protocolos de atención en Ministerios Públicos para atender familiares cuyos hijos les han sido arrebatados.
  15. Aumentar la investigación policial. No hay padrones de investigación ni búsqueda en jovencitas desaparecidas quienes la mayoría de ellas fluctúan entre 15 y 16 años. La policía ministerial no sabe aplicar estrategias de investigación que conlleve al paradero de un menor desaparecido. 
  16. No hay fortalecimiento de las instituciones del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para la atención de menores, y especialmente del Sistema Nacional de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPPINA) cuya tarea refiere la generación de acuerdos institucionales para proteger los derechos de niñas y niños.
  17. Abrir carpetas de investigación en las instituciones de justicia que puedan perseguir transversalmente los delitos conexos al secuestro de niños: pornografía infantil y venta de órganos en el mercado negro.
  18. Recabar más información sobre los factores de victimización, violencia, coerción para consumir drogas, acoso o abuso en los menores de edad.
  19. Trabajar con las Naciones Unidas para generar una metodología aplicada entre la sociedad y el gobierno que permita prevenir el infanticidio.
  20. Aumentar las penas para los perpetradores de infanticidio doloso. Abrir la posibilidad de convocar a un parlamento abierto para reformar la Ley General de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes y para discutir aplicar la pena capital solo en casos de infanticidio.

En estas líneas protesto y alzo la voz para solidarizarme con las vidas violentadas o pérdidas de las niñas y niños asesinados por la negligencia y desprecio de sus padres, tutores, o por personas de su círculo cercano; por los que han sido víctima del crimen organizado y por los que a diario mueren por la indiferencia social hacia los niños en situación de calle. Me uno a la causa de combatir el maltrato infantil en todas sus formas así como el infanticidio que en su conjunto constituyen crímenes silenciosos que condenan nuestra sociedad.

Por María De Haas Matamoros | miércoles, 03 de junio del 2020.

María De Haas Matamoros

Especialista en Seguridad. Tiene estudios de posgrado en Seguridad internacional, nacional e interior. Actualmente es candidata a Doctor en Administración Pública por la Universidad Anáhuac México. www.mariadehaas.com

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