El origen de la enfermería tiene antecedentes ancestrales, desde los inicios de las sociedades humanas, con los roles de género tradicionales, por lo que culturalmente se estableció que la mujer estaba hecha para el cuidado de niños, de ancianos y del hogar, por lo que se atribuyeron funciones del cuidado de la salud también, no como médicas, si no, como enfermeras, en el siglo XIX, Florence Nightingale transformó la enfermería al establecer las bases profesionales y científicas de la disciplina, fundando la primera escuela de enfermería del mundo y utilizando estadísticas para mejorar la atención, darle seguimiento a los casos y en general tener un método y estructura para el cuidado de la salud.
El esquema tradicional del ejercicio de la profesión (feminizada) implicaba que las mujeres, al ejercer la profesión de enfermeras, trasladaban los roles y estereotipos de género a su ámbito de trabajo. Sin embargo, en las últimas décadas las enfermeras se han implicado, no sólo en la defensa de igualdad de la mujer, sino en todo acto que pugne por obtener el derecho de las personas, especialmente de las mujeres en la satisfacción de las necesidades de salud.
Ahora, se apuesta en la enfermería a que los objetivos personales cuenten con un referente en los objetivos profesionales, comenzar a contemplar el análisis de la historia personal que se refleja en el ejercicio profesional, cambiando el poder de dominio por el poder de participación, construir entendimiento y cooperación sin jerarquías, redes casi espontáneas porque existen la necesidad y las ganas de llegar a objetivos comunes, y construir un entorno más amable, una relación terapéutica entre enfermera y paciente, prácticamente el encuentro entre dos universos, con afecto y calidez.
Esta visión de la enfermería, más humana, se plasma en los programas de la secretaria de Salud, pues se informó que se han contratado alrededor de 20 mil enfermeras y enfermeros para participar en el programa Salud Casa por Casa, en el que este sector es clave para realizar visitas a los hogares de personas adultas mayores y personas con discapacidad, brindaran atención preventiva, seguimiento clínico y orientación en salud en los domicilios de personas adultas mayores y personas con discapacidad. además, a las enfermeras la capacidad de resurtir recetas previamente autorizadas por los médicos, este programa, es el ejemplo de la nueva forma de relacionar a los y las especialistas de salud con la ciudadanía, especialmente con las personas más vulnerables, una manera de servir tomando en consideración las dificultades de la población para los traslados, un servicio mucho más afable.



