¡Habemus partido! ¡Por fin Dios nos volvió a acoger y está de nuevo con nosotros, iluminando el renacimiento de nuestro partido! El azul es el mismo, pero el logo ha dado un giro de 680 grados y está verdaderamente irreconocible, en la misma dimensión que nuestro partido. El PAN es ahora una nueva esperanza para quienes ya están HARTOS del PRI y comienzan a hartarse del MC. Pero más importante: es el principal antídoto para correr a Morena de este país, y regresar a la vida que siempre hemos defendido: Vida, Patria, Familia, Propiedad y Negocios (o algo así).
Ayer fue un antes y un después en nuestro país. México se cimbró como si un terremoto hubiera destruido todo y pudiéramos atestiguar el nacimiento de una nueva Patria, con un horizonte totalmente nuevo. To-tal-men-te-nue-vo.
Fue un día impresionante, en el que el PAN renacido ocupó las plazas y calles con millones de ciudadanos libres, adinerados y deseosos de cambiar el destino de este país, aunque el cerco mediático impidió que muchos pudieran apreciar estas imágenes.
Ahora bien: si bien el renacido partido está repleto de caras nuevas, blancas y de gente bien, no por eso van a faltar los grandes liderazgos que han forjado el núcleo libertario de este partido: Y si, ahí estaban Jorge Romero, Xochitl Gálvez (que no pertenece al partido, pero sí), Ricardo Anaya, Alessandra Rojo de la Vega y miles de caras viejas conocidas, que nos dan la certeza de que el partido no será cambiado nomás así. ¿Sí captan?
Lamentablemente, este renacimiento no pudo escapar a las manos diabólicas del gobierno, que quiso opacar nuestro evento invadiendo los medios con información sobre unas inundaciones, que ya tienen más de una semana. Imagínense nomás. De ese tamaño el terror que provoca el PAN renacido al Gobierno. Me recuerda tanto el nacimiento de Cristo, que trató de ser ocultado por Herodes, pero al final le salió al revés. Desde este humilde texto, lo decimos fuerte y claro: ¡No nos van a callar! Vamos a renacer y a regresar al poder. Aunque el azul sea el mismo, nuestro logo ya cambió y eso no tiene regreso. Un logo renacido es capaz de mover montañas y fronteras, sobre todo si pides ayuda del otro lado. Quien dude de nuestra fuerza renacida no tiene idea de lo que somos capaces con este nuevo oxígeno. El oxígeno de un nuevo logo equivale casi casi al levantamiento que puede lograr el viagra. Más o menos. Porque eso es lo que viene: nos vamos a levantar del lodo para llegar a la cima del éxito que tuvimos en el 2000, año cabalístico sin duda.
PD: Desde aquí le enviamos nuestros últimos saludos al PRI, con quienes ya no nos vamos a juntar porque siguen con su mismo logo. Así no se puede. Chau.



