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El papel sustancial de la Cancillería

postal PP horizontal Javier Lozano

Claudia Sheinbaum, presidenta constitucional de México, está haciendo lo propio. Me refiero al flujo de la comunicación que han entablado con Estados Unidos, uno de nuestros principales socios. De hecho, los momentos que vivimos con Andrés Manuel nos harán rememorar el clima que se formó. No fue para nada sencillo entablar diálogo con los funcionarios de la Casa Blanca. Pero AMLO, dispuesto a cambiar el rumbo de los acontecimientos, supo tejer, con sagacidad, los canales para que la cooperación, los tratados comerciales y los temas de cooperación en temas de seguridad, continuarán por ese mismo cause. Conviene recordar que, en aquel instante, el gobierno de la cuenta transformación selló acuerdos sustanciales. Todo ello en la coyuntura de unos meses.

Y sí, Claudia Sheinbaum ha estado a la altura de las circunstancias, primero, para defender la soberanía de nuestro territorio nacional. Ha puesto todo para que la autonomía no sea moneda de cambio. A lo largo de estos primeros once meses, en efecto, la presidenta ha logrado lo que muchos no imaginaron. Esto demuestra su gran oficio para encarar los enormes desafíos, sobre todo con los Estados Unidos. Teniendo en cuenta que el tema de los aranceles se superó, por lo menos ahora que se abrió un periodo para revisar los pormenores, vemos otra perspectiva. Recientemente, en efecto, la misma mandataria anunció que fue un acuerdo histórico el que se concretó en el rubro arancelario. Como punto sustancial, ese margen que estableció el departamento de comercio, pausa, si queremos llamarlo así, sirvió para encontrar una salida para colocarnos en otra latitud en la competitividad.

Eso, una vez más, saca a flote el oficio político de nuestra presidenta. Esos cumplidos, siendo honestos, se los ha ganado a pulso también la Secretaría de Relaciones Exteriores. Juan Ramón de la Fuente, además de ser un académico exitoso, nos ha demostrado sus habilidades para operar al más alto nivel temas de esa índole. Iremos por partes. De entrada, la cancillería, hoy más que nunca, ha desplegado una serie de mecanismos de ayuda y asesoramiento ante el clima de endurecimiento por la política migratoria. Dio mucho de qué hablar, a propósito de ello, ahora que le tocó en sus manos la encomienda de cimentar los canales de comunicación. Influyó mucho, por ejemplo, el quehacer tras bambalinas que realizó para concretar la visita de Marco Rubio, secretario de Estado de EU.

Siempre me ha llamado la atención el temple y la sobriedad con la que actúa Juan Ramón de la Fuente. La cantidad de logros que ha podido efectuar, en tan solo once meses al frente de la cancillería, de verdad, hablan de una toma de decisiones acertadas. Aquella semana pasada, propiamente dicho, el canciller mostró sus credenciales y, con ello, dejó al descubierto la eficiencia para construir el marco de trabajo colaborativo que se ha especificado en los medios de comunicación. Siguiendo ese camino, naturalmente, habrá cooperación para reforzar los límites fronterizos. Cada nación, por decirlo de alguna forma, se hará cargo de la logística, eso sí, con apego irrestricto a la soberanía que se ha defendido a capa y espada.

Fue él, hablo de Juan Ramón de la Fuente, quien dejó bien en claro el respeto que cada nación tiene como país autónomo. Percibo que todo ello, con el pasar de los meses, continuará fortaleciendo la relación que, a nuestro juicio, es inexorable, sobre todo por los tratados comerciales que nos unen. Al final, viéndolo desde este ángulo, también el tema migratorio es el que ha hecho que la Secretaría de Relaciones Exteriores, en pleno proceso de transformación, saque la casta en los momentos de mayor tensión. Eso, desde luego, nos llena de orgullo, en especial de saber que estamos en buenas manos. Después de todo lo que hemos mencionado, claro está, vemos que el armado de Sheinbaum, diseñado para encomiendas como esta, constituye una gran columna vertebral.

En torno a ello, el proyecto de la cuarta transformación sigue dando pasos contundentes. La gira que lleva a cabo Claudia Sheinbaum, de norte a sur, ha tenido una respuesta muy nutrida. A estas alturas, por ejemplo, se han contabilizado más de 130 mil asistentes que, a todo pulmón, vitorean el nombre de la presidenta. Y si, en las propias entidades ha ido aprovechando para firmar algunos compromisos, como los trenes que vendrán a fortalecer la red ferroviaria y el sector turístico. Esto nos obliga a reconocer, repito, la capacidad de nuestra presidenta, sobre todo la que ha alcanzado para estar, dijo ella, a la altura de las necesidades que aquejan al pueblo de México. Eso lo ha realizado desde que asumió el cargo y tomó protesta. Algo que prueba todo ello, en definitiva, es su abrumadora aprobación. Rompió, sin exagerar, las mismas proporciones que alcanzó Andrés Manuel López Obrador. Y él, estoy convencido que fue así, no se equivocó en inclinar siempre la balanza por ella.

Ya con el bastón de mando, de manera estratégica, armó un equipo multidisciplinario que, al igual que ella, se ha comportado a la altura de los grandes desafíos. Uno de ellos, desde luego, el canciller Juan Ramón de la Fuente.

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