El sabotaje a instalaciones estratégicas del sector agua como antagonismo a la Seguridad Nacional

compartir

El sabotaje a instalaciones estratégicas del sector agua como antagonismo a la Seguridad Nacional

Por María De Haas Matamoros | miércoles, 16 de septiembre del 2020.

La falta de Seguridad Hídrica es una variable más en la crisis de seguridad social en México, que junto con otras (como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la inseguridad y la falta de desarrollo) se vuelve una vulnerabilidad para el orden federal, pues puede ser utilizada por grupos de desestabilización o anarquismo para obstaculizar el Estado de Derecho. De esta manera, la manipulación política detrás del sabotaje en Delicias, Chihuahua, obliga a elevar aun más la seguridad hídrica como un factor de seguridad nacional. 

Por seguridad nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano que principalmente conlleven a la protección de la Nación Mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente al país, según reza la Ley de Seguridad Nacional en su artículo tercero.

Sin embargo, no ha existido un vínculo sobre cómo la suficiencia de recursos es parte fundamental de la seguridad nacional, y a partir de los eventos ocurridos en Chihuahua hace unos días —en el que un grupo de civiles armados realizaron sabotaje a instalaciones estratégicas de la CONAGUA y de la CFE así como ataques a la Guardia Nacional— es necesario estudiar a fondo el vínculo que tiene el agua para la estabilidad de la Nación. 

La realidad del fenómeno de la falta de Seguridad Hídrica es un factor detonante de crisis sociales; antagonismo que puede llegar a afectar el colectivo social de una entidad federativa, las bases del Estado de Derecho o el control de cierto territorio o infraestructura estratégica del sector agua. Lo anterior abre la posibilidad a que grupos sociales insatisfechos recurran a manifestarse violentamente y minen los compromisos del orden federal o el cumplimiento de los fines del Estado. 

Este escenario puede volverse todavía más peligroso si dicho colectivo social es manipulado por actores políticos locales con fines de desestabilización, llegando a eventos no deseables de peligro, coerción o afectación, que pueden escalar a tal grado de conflicto que lleguen a representar un riesgo para la población o para la Seguridad Nacional, tal como sucedió hace unos días en la Presa La Boquilla, en Delicias, Chihuahua.

De esta forma, el sabotaje a instalaciones estratégicas no solo puede poner en peligro el riego del campo de la región, sino también el cumplimiento o pacta sunt servanda de las disposiciones a las que está obligado México en el Tratado de Aguas que existe con Estados Unidos dese 1944, llevando al país a una crisis diplomática, por no cubrir la deuda de agua, en el cual existe un reparto equitativo bilateral del recurso hídrico, y es el instrumento jurídico mediante el cual se hace vinculante un pago de agua entre ambos Estados, a partir de la cuenca del río Tijuana y la del río Colorado.
Si la reserva de agua sujeto del conflicto está a cargo del orden estatal o federal, no podrá ser obviado como problema local y tendrá repercusiones más alarmantes para la Seguridad Nacional. Es cuantiosa la infraestructura crítica que está a cargo del Estado Mexicano (como presas, represas, embalses, e incluso ríos y reservas de gran escala) que puede que sean objeto de pugna en estos tipos de conflicto.

El sabotaje es un antagonismo a la seguridad nacional porque la pérdida del control de infraestructura estratégica por parte de las autoridades por ocupación de un grupo de conflicto, o el desmantelamiento de la misma, afectaría de forma concatenada el sostenimiento agrícola de un municipio o una entidad federativa, además del abasto de agua para la población.

La situación de descontento en Chihuahua fue aparentemente motivada por pretensiones políticas de personajes ligados a partidos opositores al gobierno federal. El Código Penal Federal en su artículo 140, establece que por sabotaje se impondrá pena de dos a veinte años de prisión a quien dañe, destruya, perjudique o ilícitamente entorpezca vías de comunicación, servicios públicos, funciones de las dependencias del Estado, organismos públicos descentralizados, empresas de participación estatal, o plantas eléctricas. No obstante, el sabotaje requiere volverse aun más punible para poder disuadir que dichas acciones sean recurrentes por los grupos de desestabilización, ya que no solo representó una lucha por el control de reservas de agua, sino que las protestas fueron un factor de desestabilización al orden federal.


En este sentido, el agua es un asunto de Seguridad Nacional, lo que obliga a que el Estado Mexicano proteja el aseguramiento del recurso y su disponibilidad. A la par, es necesario impulsar en los órdenes locales de gobierno que para atender conflictos surgidos por el líquido, se pongan en marcha un equilibrio y gestión sustentable del mismo, y muy importante: verlo como bien social y materia de interés nacional, y en su caso, fortalecer las atribuciones del orden federal para defender al vital líquido como recurso geopolítico y parte esencial de la soberanía irrestricta que tiene el Estado Mexicano.

En suma, el sabotaje a la Seguridad Hídrica como factor generador de conflicto requiere que la política de Seguridad Nacional con la del sector agua se articulen de forma integrada para prevenir escenarios no deseables de conflicto intraestatal o interestatal. Para esto, es indispensable que la Seguridad Hídrica se filtre como factor trasversal en las políticas de Seguridad Nacional y coadyuve por su parte a que no sucedan eventos que pongan en riesgo el acceso al vital líquido o el cumplimiento del Estado de Derecho en México.

Por María De Haas Matamoros | miércoles, 16 de septiembre del 2020.

María De Haas Matamoros

Especialista en Seguridad. Tiene estudios de posgrado en Seguridad internacional, nacional e interior. Actualmente es candidata a Doctor en Administración Pública por la Universidad Anáhuac México. www.mariadehaas.com

Ver todas sus columnas

Comentarios