Ciudad de México a 10 diciembre, 2025, 13: 54 hora del centro.
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El socialismo de Martita

postal PP horizontal Inocencia de la Borbolla

Estoy consternada. Acabo de leer a Martha Higareda y se me paralizaron las piernas. Para empezar, nunca me imaginé que Martha fuera una intelectual tan connotada y conocedora de los males que aquejan al mundo. Mucho menos, que fuera especialista en socialismo, esa maligna obsesión que tienen algunos por quitarnos todo lo que tenemos y convertirnos en pobres. ¡Quién hubiera pensado en que Martha sería alguien como Denise Dresser, que además de actuar, (Martha, bueno, Denise también) fueran mentes brillantes! ¡Jamás lo hubiera pensado! En fin, ¡me quedé helada cuando Martha comentó que un tal Granchi —o algo así— quiere hacernos socialistas sin que nos demos cuenta! O sea, ¿se imaginan? Uno puede estarse bañando cualquier día de estos, y de repente, al salir de la tina ya eres un monstruo que le quitas el coche a tu vecino. O puedes estar cenando en casa de unos amigos y de repente los avientas a la calle y te quedas a vivir ahí. ¡Y dice Martha que, para hacerte cambiar de un día a otro, se infiltran en los pilares de nuestra vida: las escuelas, la familia, el club, el campo de golf y así! O sea, hasta en las iglesias puedes entrar católico y salir socialista, con ansias de ser pobre y de hacer pobres a todos. Esto es muy terrible porque ni lo notas. Como que se te va metiendo poco a poco. Haz de cuenta: te comienzan a inducir ideas locas, por ejemplo, que pienses en el bienestar de toda la gente ¿sí captan? ¿Y entonces? ¿Dónde queda tu bienestar? ¿Y el de tu familia? ¿Revuelto con el de quién sabe quién? ¿Y qué pasa después? Pues nos capturan la cultura, como dice Martita, y de pronto ya queremos repartir todo lo que tenemos ¿Sí captan? Porque cuando te capturan la cultura, entonces ya no hay vuelta para atrás, y eso afecta hasta el amor por tu patria, o sea, no toman en cuenta las preferencias de uno, que siempre ha mirado hacia el norte, porque uno quiere superarse y tener lo mejor para uno y su familia. Entonces te   comienzan a meter con calzador eso de los pueblos originarios y afro-no-se-qué, que es gente que no conozco y no quiero conocer. Pues bueno: según Martita, con lo del socialismo que te van metiendo poco a poco, puede llegar el día que a lo mejor quieras invitar a esa gente a tu casa ¿sí captan? ¡Y quiero ver la cara de mi marido cuando eso suceda! ¡O puedes también llegar a pensar que son buenas personas o que merecen que les ayuden! ¡I-ma-gí-nen-se! Pues el tal Granchi, asesor de Martita, le dijo que aguas, que estamos en mucho peligro y que cambiemos de religión porque por ahí también nos pueden inyectar cosas. Sospecho muchísimo del nuevo Papa. Qué bueno que nos mandaste a esta actriz a advertirnos diosito. ¿En qué película habrá salido? Hasta ahorita nadie me da razón de esto.

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