Pluma Patriótica

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El valor de la energía

El valor de la energía

Hoy es el día mundial de la energía. Se instituyó en 1949 con el objetivo de promover el uso de fuentes alternativas y disminuir el uso de las energías no renovables. Siendo México un Estado-nación petrolero, a sus gobiernos en turno les importó poco preparar el terreno para lo que actualmente se ha convertido en uno de los grandes retos para la humanidad: la mitigación y la adaptación al aumento terrestre de la temperatura de, al menos 2.5 grados centígrados, mejor conocido como cambio climático.

A partir de diciembre de 2018, con el establecimiento como prioridad del cumplimiento efectivo de los derechos a la alimentación, a la salud, educación, el trabajo, la vivienda digna, la cultura y el deporte, en el marco del paradigma del desarrollo sostenible, con la Estrategia de Transición para Promover el uso de Tecnologías y Combustibles más Limpios, el Gobierno federal define la visión, los objetivos y las metas respecto a recuperar la autosuficiencia energética como un principio de seguridad nacional, para reducir la vulnerabilidad de la economía mexicana ante cambios geopolíticos.

Después de más de cien años, en México existe una definición, en la citada estrategia, de seguridad energética como la capacidad de un país para satisfacer la demanda nacional de energía con suficiencia, oportunidad, sustentabilidad y precios adecuados, en el presente y hacia el futuro. Significa disponibilidad y acceso a fuentes de energía ambientalmente aceptables y a un precio asequible. Esto implica: 1) asegurar que el desarrollo y aprovechamiento de las tecnologías claves para el futuro energético estén guiados por el interés de la Nación; 2) recuperar la capacidad de tomar decisiones de política energética e industrial de manera libre y soberana.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más de un tercio de la población mundial no tiene acceso a las formas avanzadas de energía. Los 30 países más desarrollados del planeta, que representan un 15% de la población total, consumen más del 60% de estas formas modernas de energía.

Para que México pudiera seguirle el paso a los países más avanzados, tendría que echar mano de tecnología y educación extranjera para volver competitivo el mercado energético y la transición a energías renovables no intermitentes, pues actualmente, aunque el marco jurídico ha abierto la oportunidad de generar energías renovables, la única que es competitiva frente a las centrales hidroeléctricas o de ciclo combinado, tanto por la energía que producen como por su no intermitencia es la eólica marina. Para el ingeniero José Rosas (único mexicano que, además de analizar el tema, ha cabildeado con autoridades federales y europeas que se lleve a cabo esta incuantificable mejora),  México cuenta con 1/6 parte del potencial eólico marítimo global, una capacidad de generación de 3,000 (tres mil) GW que representa la mitad de la capacidad de generación instalada de Europa.

Así las cosas. En la coyuntura actual, el valor de la energía es incuantificable, un elemento que ha acompañado a la humanidad desde los orígenes de la civilización y que es tan vital como sus funciones primarias, pues de esta depende el funcionamiento de los hospitales, aeropuertos, hogares, la industria, las penitenciarías y hasta aquello que ha hecho posible que este escrito haya llegado hasta ti.

 

Lizbeth Gutiérrez Obeso. Maestra en Derecho Constitucional y Gobernabilidad por la UANL. Secretaria de la Mujer en el Partido Verde Sonora donde construye una 4T sustantiva. 

Twitter: @lapoliverde

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