La Transformación de México nació en aquellos Zócalos (desabordados de Pueblo y desafiantes), de la lucha contra el desafuero de AMLO, hace 20 años. Cuando las campanas de la Catedral tronaban para acallar lo que el subterráneo de la historia hizo inevitable: el cambio social verdadero construido con tesón y paciencia por ese ejército cívico que nunca pidió nada a cambio más que la restauración de una patria digna. En dos décadas se aprendió mucho.
20 años después, los que han acumulado más juventud se acuerdan de aquellas jornadas, y sonríen también desafiantes, cargados de alegría, esperanza y firmeza, mientras sus hijas e hijos, nietos, sobrinos, etc., vuelven a tomar las calles ahora para responder con energía, pero sin violencia, a un retrograda oligarca que prefiere incendiar el país antes que pagar sus impuestos como es deber de cualquier ciudadano. Es la del oligarca también una estrategia de desafuero, un golpe blando auspiciado bajo la siniestra osadía de descarrilar el derecho constitucional de los mexicanos a dirigir su destino.
A diferencia de las batallas de 2004- 2005 cuando el foxismo golpista al menos disfrazó sus intenciones de verborreas legaloides, este 2025 la derecha ha dibujado en el rencor y la negación de la realidad su apuesta abierta, cínica y desdichada por la vía violenta, abren la puerta a la ultraderecha fascista, con tal de recuperar el poder que el Pueblo les negó legal y legítimamente en las urnas.
La destrucción de banquetas para arrojar piedras a la población como «táctica» de un fascismo sin tapujos que en este episodio de suplantación de la “Generación Z” ha utilizado una concesión pública de canales de televisión que pertenecen al Estado mexicano y al Pueblo, para pintar en las paredes y los cristales con letras muy derechitas «narcodictadura», así como sus precursores marcharon sin escrúpulo: «AMLO es un peligro para México», nos remite a desolados montajes también telenovelescos.
Pero no han aprendido nada los hoy opositores, siguen actuando bajo la premisa de propaganda nazi que “una mentira repetida mil veces puede ser verdad”. Siguen pensando que desde su sórdido púlpito mediático pueden manipular al Pueblo. En 20 años el Pueblo ha avanzado muchísimo, se han despertado conciencias, nunca es suficiente, pero «tonto es quien piensa que el Pueblo es tonto». La Revolución de las Conciencias afronta en estas provocaciones nuevos retos.
Desde la noche anterior y la madrugada son ríos de gente, vienen de todos los puntos cardinales, a pie, a ras de tierra; la alegría de los peregrinos de la esperanza debe enfurecer más al oligarca usurero que utiliza el odio como programa político, aquí no nos acompañamos de mazos, picahielos, hachas ni capuchas; quien marcha a la luz del día y de la opinión pública es el Pueblo organizado, sabio, que abrevó de las experiencias a base de derrotas y que comprende que es la hora de volver a expresarse, porque siempre será la fuerza de la razón y no la razón de la fuerza la que vencerá, pues el Tigre está despierto.
Es un día de fiesta el sábado 6 de diciembre, los comercios están abiertos, los restaurantes y cafés del centro histórico también repletos, las tiendas desbordadas de compradores de la temporada navideña; la provocación del neo salinismo no ha logrado su objetivo, los bots y los grupos de choque son la antítesis de los verdaderos movimientos cívicos. Pero tengamos presente que, en este nuevo episodio de la larga guerra sucia del conservadurismo, (parafraseando a Enzo Traverso) se anidan ominosos componentes fascistas: el darwinismo social que implica la subsistencia económica, individualista y egoísta de “los más aptos”, en función de una visión monolítica de la nación fundada en el racismo y surgida de un proceso de selección natural; y en lo político la dominación y el principio de autoridad como visión totalitaria del mundo.
La respuesta del Pueblo el 6 de diciembre es contundente, avasalladora, no hay régimen democrático en el mundo que concite tal aprobación, consenso y el respaldo de un movimiento social vigoroso.
Ante cientos de miles de mexicanos, la Presidenta de México ha señalado con claridad: “El gobierno está para servir al pueblo de México. Por eso, hay que decirlo con claridad: En estos días se ha demostrado que, por más campañas sucias que paguen en las redes sociales, por más compra de bots y robots, por más alianzas con grupos de interés en México y en el extranjero, por más consultores de comunicación que contraten para inventar calumnias y mentiras difundidas en algunos medios, por más intentos de hacer creer al mundo que México no es un país libre y democrático, por más comentócratas o supuestos expertos que inventen historias de ficción, por más alianzas que quieran tejer con el conservadurismo nacional y extranjero, por más que hagan todo eso: ¡No vencerán al pueblo de México, ni a su Presidenta!”





