Por: Jorge Luis Taddei
La política o lo político, principios normativos e instituciones, el poder y el Estado, se sitúan, según Enrique Dussel, en al menos tres constelaciones diacrónicas:
- Crítica del viejo sistema
- Deconstrucción del andamiaje normativo del viejo sistema
- Organización del nuevo Estado o sistema político.
En el caso mexicano, durante 50 años se estuvo cuestionando y enfrentando, de diferentes maneras, al entonces emergente modelo neoliberal:
El movimiento estudiantil popular del 68; las lucha sindicales, universitarias y guerrilleras de los 70s y 80s; la permanente lucha campesina por mejorar sus condiciones de vida; las elecciones del 88 con el rompimiento del bloque hegemónico en su interior; la resistencia al salinismo y sus privatizaciones; el movimiento zapatista; la lucha contra el Fobaproa; el fracaso de la alternancia mientras se consolidaba el PRIAN para cometer el fraude de 2006 contra AMLO; la lucha por la defensa de Pemex y luego el cuestionamiento del pacto por México y sus nefastas reformas contra el pueblo mexicano, muestran esa larga etapa de protesta y propuesta para cambiar el modelo (constelación A).
En ese contexto, se fue armando una alianza muy amplia para sacar al PRIAN del gobierno y dar inicio a la cuarta transformación nacional encabezada por el presidente López Obrador quien, en 2018, ganó la elección con gran ventaja y con ello le mojó la pólvora a quienes, con su Instituto Electoral y su dinero, buscaban cometer otro fraude electoral. No pudieron evitar la llegada y el inicio de la 4T.
Momento fundacional, sin duda: luego de logrado el triunfo, plantearse cómo gobernar de manera distinta: establecer la nueva mística del gobierno; combatir la corrupción en todos sus niveles; austeridad republicana; el humanismo mexicano y la humildad de los servidores públicos; entregas directas a los beneficiarios para evitar los moches; el impulso a los programas sociales pues los grandes evasores fiscales empezaron a pagar sus impuestos; se recuperó la confianza del pueblo en su gobierno; se mantuvo comunicación constante con la gente mediante las mañaneras y las visitas de fin de semana a todas las comunidades; asimismo se realizaron grandes obras que dinamizaron la economía de las regiones y se mantuvo la esperanza en el porvenir.
Al final de ese exitoso primer gobierno de la 4T se plantea el «plan C» como estrategia encaminada a realizar las reformas constitucionales necesarias para deconstruir el andamiaje legal del modelo neoliberal. El apabullante triunfo de Claudia Sheinbaum permitió obtener la mayoría legislativa. El nuevo congreso constituyente modificó la Carta Magna para convertir en derechos los programas sociales como la pensión de adultos mayores y a personas con discapacidad, el reconocimiento de los pueblos originarios, becas a estudiantes de todos los niveles, apoyo a pescadores y campesinos, el rescate de Pemex y CFE, entre otros (constelación B).
Se incluyó también una reforma fundamental para la transformación, la reforma del poder judicial (PJ), ese tercer poder que siempre ha permanecido en la oscuridad, tras bambalinas y beneficiando a los más poderosos, en manos de los conservadores y al servicio del dinero, perjudicando siempre al pueblo.
Con la llegada de AMLO, el Poder Judicial se constituyó en la principal barrera para los avances de la 4T amparando a cualquiera que pusiera obstáculos a las obras, dando fallos a favor de los evasores de impuestos y liberando delincuentes, todo en función de la corrupción imperante. En la mayoría de los casos, es una legendaria tradición hacer dinero desde el poder judicial con altísimos sueldos, gastos superfluos, dispendios y demás privilegios que se negaron a reconsiderar.
Cuando se presentó la reforma, movilizaron a sus huestes en todo el país protestando ruidosamente y dejando de trabajar por más de un mes. Con el apoyo de los medios alertaban que una elección democrática sería el desastre, que se escogería gente incapaz. Con todo, se lanzaron en contra, difamando la propuesta, violentando incluso la sede del Senado.
Al paso del tiempo ha quedado claro que mentían y exageraban para defender sus privilegios. Si antes una persona (recordar caso Zedillo) ponía a los ministros de la Corte, ahora seremos varios millones de mexicanos quienes los vamos a elegir. Son cambios sustantivos que marcan los tiempos de la 4T.
Ya con el cambio en el poder judicial habrá que implementar la constelación C: avanzar en la revolución de las conciencias, pasar del cuestionamiento y deconstrucción del viejo régimen al entusiasmo para construir un orden más justo, el nuevo Estado cada vez más vinculado con el pueblo, cambios en la praxis política y el sentido común, para seguir haciendo historia en pos de la felicidad del pueblo y la prosperidad de la patria mexicana.
Sirva esta explicación para hacer un llamado a quienes están convencidos de la transformación, a que vayamos con todo el ánimo a invitar por territorio y redes a vecinos, parientes, amigos, compañeros de trabajo, para que salgamos todos a votar el primero de junio, día fundamental, ahora sí que histórico, en el proceso de transformación nacional.
Un llamado a la conciencia para correr la voz y participar ese día votando y eligiendo a los mejores perfiles, honestos, capaces y con compromiso por la justicia. Así lograremos un poder judicial que nos haga sentir el orgullo de haber contribuido en este proceso histórico para México.
@JorgeTaddeiB
Profesor universitario por 35 años, fue delegado de Bienestar en Sonora 2018-2024





