jueves, 16 abril 2026

Eran letrados y pedían justicia

“Eran letrados y pedían justicia/ Todos peleaban por un ideal/ Pero el gobierno siempre ha sido injusto/ Por protestar los mandó a asesinar…” dice un fragmento de “Tlatelolco 68” una de las rolas más emblemáticas de la Banda Bostik —que prácticamente se ha convertido en un himno de varias generaciones de la periferia urbana—. Paradójicamente, esta canción no proviene del mundo universitario, ni de los cantos de protesta, sino del rock callejero, y de uno de sus principales exponentes: David Lerma, “el Guadaña”, fallecido por enfermedad el reciente domingo 18 de mayo. El movimiento estudiantil de 1968 también fue un movimiento popular, y las atrocidades del régimen priista permanecen en la memoria colectiva como un pasado de oprobio al que nunca más quisiéramos volver.

David Lerma se suma a la senda de paraísos inmateriales que habitan otros connotados músicos y portavoces de las décadas del fin de siglo (de los años ochenta a la fecha) -de esa añeja tradición iniciada precisamente en la década de los sesenta, interrumpida por los trágicos sucesos del 2 de octubre de 1968, que en los sesenta fue destinada a la marginalidad de los hoyos fonky por las secuelas del Festival de Avándaro de 1971, y que los escritores Parménides García Saldaña, José Agustín, Carlos Monsiváis apilaron en las identidades de “chavos de onda”, después “chavos banda” y que hoy son conocidos simplemente como “la banda”.

Ahí, en ese paseo anti solemne de verdadera música contra el poder, ajena generalmente a circuitos culturales gubernamentales, mecenas del mercantilismo cultural y medios de comunicación domesticados, asisten en el cielo David Lerma “el Guadaña”, Lalo Tex, Charlie Monttana, Arturo Huizar, Jesús Corona, Angélica Infante, y otros músicos reconocidos o anónimos, que desde el rock urbano cantaron desde y para los oprimidos.

David Lerma siendo un veinteañero fundó la Banda Bostik en 1983, subsistiendo en las calles de la ciudad perdida de La Blanca en Tlalnepantla; la leyenda cuenta que antes de ser un aguerrido, incorrecto e irreverente cantante de rock, robaba autopartes para ayudar a su familia de 9 hermanos, que habitaban en las postrimerías del Reclusorio Barrientos, inaugurado en 1984, al que también le dedicó una canción. De Robin Hood del barrio pasó a ser el Jefe Guadaña, que encontró en el rock la vía para denunciar injusticias sociales, agandalles policiacos, discriminaciones; mientras lucía un gran penacho indígena y llegaba cabalgando un azabache, como fue habitual verlo en algunas tocadas de la Preparatoria Popular Fresno, en la plena zona de Tlatelolco.

Fueron los ochenta años de razias, “julias”, apañones como única respuesta de un régimen caduco a los jóvenes. Durante el inicio de la era neoliberal comenzaba la idea de mercantilizar y privatizar la educación pública (Reformas a la UNAM de 1986 con el entonces Rector Jorge Carpizo), también fue una época marcada por la migración de cientos de miles de niños, jóvenes y sus familias hacia Estados Unidos. Lerma y la Bostik cantaban a los hermanos migrantes con la canción “Viajero”, a la represión con “Redada”, y al desamor en el barrio con “Ah, eres tú”.

Desde un concierto grabado en vivo desde el Reclusorio Barrientos, denominado “Banda Bostik Capturados” (1989), lanzaron el grito: Estoy cotorreando con la banda/ en la esquina de la cuadra/ y otros trobos con las güamas/ recolectando el talón/ todos contentos en la esquina/ oyendo un buen rocanrol. Mas de pronto/ se escucha una sirena llorar/ hay redada en todo el barrio/ nos quieren apañar/ hay redada en todo el barrio/ tenemos que accionar…

Como ha señalado el especialista en identidades juveniles, Alfredo Nateras Domínguez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), durante el neoliberalismo “los chavos son considerados sólo como gente a la que hay que asistir, lo que significa que no se les da el lugar de interlocutores y actores sociales. Los programas están dirigidos a los muchachos integrados, es decir, los de la clase media que siempre han sido beneficiados; sin embargo, no hay una definición clara para los desinstitucionalizados —aquellos que no están vinculados a ninguna instancia familiar, educativa, laboral— y que para el gobierno son invisibles” (2009).

En la actualidad, en tiempos de cambio social, se han dado importantes pasos para una atención integral de las diversas juventudes, desde una mirada más libertaria, desprejuiciada, incluyente, y no paternalista; Jóvenes Construyendo el Futuro es un ejemplo, reconociendo ya al joven como sujeto social. Falta mucho por hacer, pero va permeando la premisa de no excluir a los jóvenes de la educación y el empleo, y de no dejarlos a merced de los caminos de la delincuencia como ocurrió en el calderonismo, la etapa más negra del viejo régimen.

La Banda Bostik de David Lerma (así como Tex Tex de Lalo, o Luzbel de Huizar) seguirá sonando; los retratos sociales que con autenticidad y ejercicio de libertades —a contrapelo— ofrecieron desde la música de rock no morirán entre la banda, y la banda es Pueblo. Una Transformación no puede ganarse sin batallas culturales, y también sin batallas contraculturales. La crítica al status quo siempre será fuente de nuevos paradigmas, y de motines contra el conformismo.

Van estas palabras como humilde homenaje con cariño y respeto para Ximena y José. “Eran letrados y pedían justicia”.

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