Ciudad de México a 16 enero, 2026, 15: 47 hora del centro.
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Ernesto Zedillo, un mal diagnóstico

postal PP horizontal Alejandro Cardiel

“Estamos peor, pero estamos mejor, porque antes estábamos bien, pero era mentira. No como ahora que estamos mal, pero es verdad.”
Mario Moreno “Cantinflas”

Decía Maquiavelo que todo reformador corre un enorme peligro: Las reformas que pretende implementar afectan de inmediato a la clase privilegiada, a la cual debes el puesto y, por otra parte, los favorecidos de dichas reformas, tardan mucho en recibir los beneficios. Vamos, que como se dice coloquialmente, quedas mal con dios y con el diablo al mismo tiempo.

Desde que el expresidente López Obrador irrumpió en la vida nacional, el movimiento que encabezó y que hoy gobierna en el país, fue sometido al peor de los escarnios y a una campaña permanente de desinformación, fake news, mentiras, montajes, y aberraciones, por parte de aquellos que, desde su privilegio, prefieren el estatismo.

Las reformas que desde la presidencia se han venido implementando, sobre todo del uso del presupuesto público en favor de las clases más desprotegidas, han dejado sin cobijo a un sector de “telectuales” (antes “intelectuales”), que rabiosos, lanzan sus imprecaciones e invectivas en contra de un movimiento que —más que dejarlos sin recursos— los ha desnudado y exhibido en su justa dimensión: una recua de enanos mentales incapaces de hacer un diagnóstico más menos serio de la situación que se vive en el país.

Resulta —por mencionar un caso—, al menos increíble, que los “telectuales” sigan queriendo asustar con el fantasma del “comunismo”. Al menos una vez a la semana, llegan a mis redes sociales, mensajes catastrofistas de que —ahora sí— se hicieron cambios en la Constitución para que el gobierno pueda confiscarme mi casa y que —ahora sí—, nos vamos a convertir en Cuba o en Venezuela, sin explicar qué significa eso.

El gran evasor de impuestos en México, Ricardo Salinas Pliego, menciona el fantasma del “comunismo”, al menos una vez a la semana, y magnifica sus mensajes a través de sus voceros —marcadamente Javier Alatorre y Sergio Sarmiento— que todo el tiempo hablan de la catástrofe por venir.

Para la cantidad de títulos y doctorados con que se ostentan, resulta vergonzoso que sigan sin enterarse que el Muro de Berlín cayó en 1989 y que todo el Bloque Soviético, cayó en 1991. Es bochornoso que ignoren que el comunismo —fase superior del socialismo— nunca se implementó en ningún país. Deshonesto es que tachen a China de Comunista, siendo que tiene más multimillonarios en la Lista Forbes que los mismos estadounidenses.

¿Son simples ignorantes de la situación del mundo, o mienten descaradamente a pesar de que la evidencia sale a la luz mediante una simple consulta?

Lo grave ya no es ni siquiera que ellos se crean sus propias mentiras —propio de las personalidades narcisistas y psicopáticas—, sino que, sobre la base de sus propias mentiras, hagan diagnósticos cada vez más equivocados y cada vez más disociados de la realidad, y que, sobre la base de un diagnóstico mal hecho, le den voz a un personaje como Ernesto Zedillo.

No abundaré aquí sobre todo lo que ya se ha mencionado —el Fobaproa, las matanzas de Acteal, El Charco, Aguas Blancas, las privatizaciones, etc.— de ese siniestro personaje. Tampoco sobre quienes apoyan —por puro odio— el análisis del “doctor Zedillo”. No. Lo que me parece digno de mencionarse, es que la oposición sigue sin brújula, corriendo como gallina descabezada.

La época de la “Dictadura Perfecta” quedó atrás, hace muchos años. Fue durante esa temporada —misma a la que pretenden volver— en la que todos los medios vociferaban sobre lo bien que iba el país. Estábamos bien, pero era mentira.

Hoy, se trabaja para tratar de enderezar el rumbo del país. Hay muchos vicios que se arrastran desde hace décadas y los medios y sus voceros, se encargan mañana, tarde y noche en magnificar lo que en el país se encuentra mal. ¿Estamos mal? Sí. Pero es verdad.

La oposición me recuerda mucho a algunos familiares con evidentes problemas de salud, que ante la sugerencia de que visiten al médico, se niegan a hacerse una batería de estudios clínicos, con el razonamiento de que les van a decir que están enfermos.

¿Cómo tratarse una enfermedad si se niegan a recibir un diagnóstico?

Lo primero, es reconocer que algo está mal. Y una vez que se tiene un diagnóstico, lo siguiente es actuar en consecuencia.

Tanto el expresidente López Obrador como la Presidenta Claudia Sheinbaum han hecho un diagnóstico sobre la situación del país, y han actuado en consecuencia.

Es con trabajo duro, como se mejorarán las cosas, no negando los males que nos aquejan, ni trayendo voces desacreditadas como lograran ganar adeptos.

La reaparición de Zedillo es, en este contexto, la señal inequívoca de que la oposición sigue en la negación del problema, a pesar de estar supurando pus por todas partes y en plena metástasis por el cáncer que los mina todos los días.

Empiecen por hacer un diagnóstico serio de su actual situación.

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