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#EsTiempoDeMujeres

PP H Candelaria

La Asociación “Progreso, Esperanza, Victoria” (Prevec), está conformada por aproximadamente 22 pescadoras del municipio de Jamay, en Jalisco, que tienen en común no sólo las ganas de seguir pescando porque dicen “nacimos en una lancha”; también se han organizado en una cooperativa para apoyarse entre todas, porque es la única asociación de pescadoras de mujeres en la región del Lago de Chapala y quizá en todo Jalisco.

A ellas las conocí en marzo recién pasado. Me buscaron para que les ayudara con algunos trámites. Ya hicimos algunos y siguen pendientes otros pero, sin duda, son mujeres luchonas, que tienen una energía impresionante para continuar juntas haciendo su trabajo que les apasiona y que es su vida: pescar.

Ellas están solicitando desde hace algún tiempo permiso para pescar en el lago de Chapala, que desafortunadamente se les ha negado, algunas veces con argumentos válidos y otras no tanto. Por ejemplo, les dicen que hay un exceso de pescadores respecto a la capacidad del lago, pero lo cierto es que hay muchas cooperativas que no tienen vigente sus permisos o algunas cuentan con permisos que están vigentes pero no los tienen en operación. Hay que resaltar que todas esas son organizaciones masculinas.

Los permisos no han sido actualizados al menos desde hace veinte años porque Conapesca no ha realizado un censo, de tal manera que ellas no han tenido acceso a un permiso que les permita pescar y comercializar su producto.

Su interés por contar con un permiso legal es para tener la seguridad de hacer sus actividades, prestar sus servicios en el procesamiento de sus productos y llevarlos al mercado de forma fresca y con acceso directo a sus clientes. Así, ellas realizan un trabajo muy importante porque están contribuyendo a la economía de sus familias y de sus hogares y solo necesitan formalizar su permiso.

Ellas han cumplido con todos los requisitos que se les han solicitado: han acudido a las instancias requeridas y, precisamente porque #EsTiempoDeMujeres, requieren tener seguridad en su trabajo.

En estos tiempos en los que la individualización prevalece, el coopertivismo promueve la unión voluntaria de las personas con intereses comunes, que trabajan juntas para satisfacer sus necesidades económicas, priorizando el beneficio mutuo, la igualdad y la solidaridad por sobre el individualismo, de tal manera que juntas y a través de mecanismos democráticos, se reparten los beneficios comunes, con el principio de no dejar a nadie atrás.

El cooperativismo ofrece una alternativa a las empresas tradicionales, al poner a las personas en el centro de su desarrollo, así se promueven y se cree en los valores éticos de la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y la preocupación por los demás. Así lo ideó Robert Owen (1771–1858), conocido como el padre del cooperativismo, quien fue promotor de iniciativas en los Estados Unidos de Norteamérica que buscaron mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, el acceso a bienes y la educación a través de la organización colectiva.

Otra experiencia es la de Alemania, con Friedrich Wilhelm Raiffeisen y Franz Hermann Schultz-Delitsch, quienes en 1862 crearon las primeras cooperativas de crédito. Desde entonces el modelo ha crecido, se ha expandido a otros sectores, y ha inspirado el desarrollo de las cooperativas financieras en todo el mundo.

En México, es un movimiento socioeconómico con raíces históricas desde finales del siglo XIX y se conocen experiencias de cooperativas de producción, consumo o ahorro. Y aunque hoy el cooperativismo enfrenta grandes desafíos ante la globalización, las cooperativas forman parte del sector social de la economía mexicana, junto a otros modelos de desarrollo social y comunitario.

La acción cooperativa genera el autoempleo y crea oportunidades de desarrollo económico y social, especialmente para sectores vulnerables.  Por ello, estoy convencida que el tiempo de mujeres, también es para las pescadoras de Jamay, para apoyar su proyecto cooperativo y acercarles los permisos que requieren para su desarrollo social y comunitario como una política humanista.

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