Pluma Patriótica

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Evergrande: ¿crisis inmobiliaria?

En las últimas semanas se ha comentado en múltiples fuentes la noticia de la caída del gigante inmobiliario chino, Evergrande.

La duda es si habrá una crisis inmobiliaria, como sucedió en 2008 con Leman Brothers en E.E.U.U. y que terminó por derrumbar todos los mercados financieros, grandes portafolios bancarios y una ola de impactos terceros incalculable.

Evergrande tiene la base de cadena de producción desde el apalancamiento, es decir, deuda. Hoy en día, es la desarrolladora inmobiliaria más endeudada del planeta; sin embargo, esta fórmula le dio resultados al grado de expandir el horizonte de su producción hacia otra clase de inversión como envasadoras de agua, equipos de fútbol y (hasta hoy en día) ser la inmobiliaria encargada de desarrollar el estadio de fútbol más grande del mundo y con presencia en más de 271 ciudades de China.

Evergrande contrarrestaba el nivel de deuda que tienen en los desarrollos inmobiliarios, conforme un plan de preventa que le había funcionado hasta estos tiempos. Su deuda asciende a más de 300 mil millones de dólares.

Los planes de preventa empezaron a ralentizar el retorno de inversión; es decir, quienes adquirían un inmueble, empezaron a dejar de pagar por inmuebles futuros, lo que generó que Evergrande aumentara el nivel de deuda, pero, con una enorme diferencia, empezaron a dejar inconclusas las obras inmobiliarias, dejando imágenes en el país asiático dignas de ciudades “fantasma”.

Evergrande comenzó a incumplir con sus adeudos y a dejar en impago a sus proveedores. Los efectos sobre una posible falta de liquidez de la empresa empezaron a alarmar a los mercados asiáticos y a generar el mal de todos los males en la economía, la especulación.

Si bien los mercados asiáticos no han tenido impactos alarmantes sus rendimientos, Evergrande está enfrentando impagos con bancos nacionales, el último se registró el 27 de septiembre por un monto de 83 mil millones de dólares.

El gobierno de la República Popular de China ha sido tajante con el caso Evergrande: no habrá un salvaguarda -estilo FOBAPROA en México-. Lo que daría una señal inequívoca sobre la política financiera del país asiático: caerá quien deba caer por malas decisiones.

La caída de Evergrande afectaría a cerca de 217 bancos nacionales e internacionales, 300 mil empleados directos y más de 1 millones de personal afectado de manera indirecta. El gobierno chino ha dado medidas para poder inyectar liquidez a los mercados asiáticos como medida para contrarrestar los efectos negativos, por ahora logrando contener la burbuja inmobiliaria.

¿México podría verse afectado? Existe una probabilidad muy baja. México tiene inversiones de capital a largo plazo, focalizando infraestructura (Tren del Istmo de Tehuantepec, Tren Maya, Refinería de Dos Bocas, Aeropuerto de Santalucía, etc.) por lo que reduce la especulación y contrario a ello, genera solidez y confianza en inversionistas mexicanos

“Too big to fall?” Evergrande podría ser la excepción.

 

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