Pluma Patriótica

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Félix a la encuesta

Félix a la encuesta

Lo menos que ha generado la decisión de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena es desconcierto. Esta semana, el órgano interno dio a conocer que la decisión tomada después de largas horas de sesión era que se repetirá la encuesta con los mismos precandidatos para decidir quién será finalmente el o la candidata a la gubernatura del Estado de Guerrero. 

Lo menos que podemos hacer es hablar del tema y no quitar el dedo del renglón; la premisa para mí es clara: no se puede encuestar sobre quien tiene claras evidencias de haber cometido atroces delitos en el pasado… ¿Y en el presente? No olvidamos la presunción de inocencia, pero tampoco que no puede pretender dirigir un Estado ‒teniendo entre sus facultades velar por la vida e integridad de las personas‒ alguien que en su vida personal no lo ha hecho. En este sentido se actualiza la máxima: “lo personal es político”. 

No soy de la idea de lapidar públicamente a los presuntos violadores y agresores sexuales, incluso yo misma estoy en contra del punitivismo penal (tema que se puede abordar en otro artículo); sin embargo, es inconcebible pretender impulsar a un candidato que tiene tales acusaciones en su contra y que todavía no han sido aclaradas por las autoridades competentes.

Y creo que estamos en un punto donde no importa la procedencia de las primeras acusaciones: da lo mismo si Calderón y sus secuaces (que está claro que no nos representan) se montaron del tema ‒como oportunistas sinvergüenzas‒, la principal batalla ha sido librada por compañeras valientes dentro del partido, quienes han levantado la voz entre sus pares, diciendo “las decisiones de este movimiento, en este sentido, no nos representan”. 

Que se oiga claro y fuerte: quitarle la posibilidad de ser candidato a Guerrero a Félix Salgado Macedonio no es hacerle el juego a los Calderones y a la oposición oportunista, que se cuelgan de cualquier causa legítima para golpear al partido hegemónico y al gobierno en turno; es brindar un poco de justicia a las mujeres de México. En ese sentido, romper el pacto significa poner por encima de todo la demanda de miles de mujeres que hemos gritado claramente: “no queremos más violencia, no queremos sentirnos inseguras, no queremos bajo ningún concepto que un presunto delincuente (persona que comete un delito, especialmente el que lo hace habitualmente) tenga un puesto de poder tan relevante para la vida pública de las personas, como lo es el de ser gobernador”. 

Llevo días pensando: ¿cómo acomodar tan atroz decisión? ¿dónde la coloco? Y sin duda para varias, esta primera decisión ‒y las que vengan‒ serán un parteaguas con un movimiento en el que apostamos la gran esperanza de un cambio verdadero. Estamos claras que en la vida hay contradicciones; no somos idealistas, pero también hay un punto en el que hay que tomar posturas, mismas que definen la esencia de un movimiento que, en sus orígenes, nació como un espacio donde principalmente cabían aquellas demandas sociales que nunca habían tenido eco. 

En este sentido, la exigencia ‒repito‒ no es olvidarnos de la presunción de inocencia, sino posicionar contundentemente que mientras no haya claridad en el caso, que no se encueste. Tocará a la Fiscalía y a un juez definir cuál es el veredicto sobre el tema. Mientras tanto: que no participe en la encuesta. 

Gracias eternas a las compañeras que han dado absolutamente toda la batalla, mi reconocimiento especialmente a aquellas que militan en el partido y se han jugado todo con sus pares. Ustedes son el lado correcto de la historia. 
 

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