Feminismo y Obradorismo

compartir

Feminismo y Obradorismo

Por Sofía Lameiro | martes, 02 de marzo del 2021.

El caso de Félix Salgado Macedonio ha puesto en tela de juicio las coincidencias sobre el obradorismo y el feminismo en nuestro país. Desgraciadamente, un caso ‒pésimamente manejado en la discusión pública‒ ha servido para alimentar campañas mediáticas en medio de un proceso electoral y que podría llegar a entorpecer las auténticas luchas por la justicia para las mujeres. 

Nadie puede negar que la lucha democrática y social que da el feminismo en las calles ha crecido en estos últimos años, y esto sucede a la par que vivimos el momento de transformación nacional en nuestro país. A consecuencia de ello se aumentan las organizaciones de mujeres feministas que exigen mejores condiciones de vida, acceso a la justicia e igualdad para el gobierno en turno. 

Creo que ante el torbellino que hemos vivido las últimas semanas, es necesario hacer una calibración y varias críticas que considero pertinentes sobre cómo se han estado manejando ambas causas, el contexto político que les acontece y la necesaria banderita blanca que tal vez sea necesaria izar.  

El movimiento obradorista ha logrado atravesar a casi toda la población mexicana, esto implica desde las opiniones positivas y que lo respaldan, hasta aquellas que lo critican y también a quienes están en su contra. 

El movimiento feminista también ha logrado trastocar a miles de mujeres y hombres en los últimos años, poniendo en el debate público de México temas tan importantes como la cultura machista, la cultura de la violación, la impunidad en las instituciones mexicanas para garantizar la justicia para las mujeres y las herramientas que podrían aportan en la erradicación de las desigualdades. 

Es bastante claro que ambos movimientos tienen luchas y causas legítimas, pero no por ello sus objetivos están contrapuestos, ni sus diferencias son lo suficientemente profundas como para plantear un alejamiento o una oposición entre ambos –como algunes lo han querido plantear en la discusión‒.

Pero sí es necesaria una lectura diferente sobre lo que el contexto político actual nos presenta para avanzar en nuestros objetivos y también en lo que discursivamente nos permite articular. 

Por un lado, ante el proceso de transformación nacional, se vive una constante guerra sucia y mediática de desinformación, noticias falsas y golpeteos políticos que buscan desestabilizar la confianza popular ante las acciones que se emprenden desde el gobierno federal y otros representantes populares de la Cuarta Transformación. Esto ha generado que, tanto militantes y simpatizantes, estemos en constante defensa a las críticas que mayoritariamente son infundadas y que aportan pocos elementos para la construcción de un México mejor. 

Pero también esto ha detonado que, ante movimientos sociales democráticos y justos, se dé cierto distanciamiento por la imposibilidad de diálogo ‒que realmente no existe‒, pero que da la impresión de no existir debido a los pocos espacios de colaboración o de cauce institucional que podrían tener ‒dígase partido, representantes populares o espacios comunes de articulación‒. 

Ante esto, la derecha aprovecha como campo fértil las causas legítimas de algunos movimientos sociales para golpetear al proceso de transformación sin respaldar auténticamente sus causas, pues solo le interesa simular estas coincidencias. 

Aquí nos encontramos con el feminismo, que en los últimos años ha crecido de manera impresionante. Miles de mujeres se sienten identificadas con las causas de justicia e igualdad después de años de detrimentos y olvidos por parte del Estado mexicano, así como los agravios que ha generado una cultura machista en contra de las condiciones de vida de las mujeres. 

Desgraciadamente, también a la corriente más popular del feminismo le ha faltado un análisis más profundo de las clases sociales; es decir, al feminismo que es más famoso entre las articulaciones de mujeres le haría bien un enfoque más integral de las particularidades de la realidad social mexicana para lograr conectar con los sectores más populares del país y comunicar mejor sus causas. 

Tal vez esto no caiga en gracia de muchas compañeras feministas, pero aterrizar mejor la realidad sobre la percepción mexicana del feminismo es crucial para lograr avanzar en las demandas que a todas nos interesan. 

Es en esta disyuntiva en la que creo que feminismo y obradorismo se pueden alimentar. Haciendo evidente que ambos movimientos son legítimos, pero que también se necesitan el uno del otro para construir el México justo que queremos desde hace años. 

Por Sofía Lameiro | martes, 02 de marzo del 2021.

Sofía Lameiro

Licenciada en Ciencias Políticas y Gestión Pública por la Universidad de Guadalajara. Militante de Morena, participó en la organización de la estructura de defensa del voto, colaboró en la Red por la Paridad y la Igualdad en Jalisco y ahora es Servidora de la Nación en Guadalajara.

Ver todas sus columnas

Comentarios