Pluma Patriótica

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Fobia a la democracia

Estoy convencido de que las élites políticas y económicas tradicionales de México le tienen fobia a la democracia. Lo mostraron con su rechazo a la revocación de mandato que tendremos el próximo año y lo han reafirmado con su llamado a no votar en la próxima consulta popular para garantizar la justicia y los derechos de las víctimas de la corrupción y violencia en México.

Durante años, en la oscura noche neoliberal, impusieron la idea de que ellos mismos, con la técnica y “sofisticación” que los caracteriza, podrían garantizar un Estado de derecho sólido, donde imperara la justicia. Nada más lejos de la realidad. Cabe resaltar que hay algo que ni 6 posgrados en el extranjero pueden comprar: respaldo popular.

Las instituciones —pilar importantísimo de cualquier Estado contemporáneo— están formadas por personas y procedimientos, las cuales deben gozar de legitimidad popular para poder ejercer su tarea de manera eficiente. De eso va la consulta: conocer la opinión del Pueblo respecto a las prioridades sobre lo que considera bueno, bello o valioso; eso es la esencia de la política y últimamente de la democracia.

Nadie ha señalado que la justicia se deba consultar. Pero lo que sí es importante, es dejar claro por todos los mecanismos de democracia directa posibles, que este Pueblo no está de acuerdo con solapar ningún tipo de corrupción. La consulta popular abre un camino sin precedentes en México para cuestionarnos afirmaciones que dábamos por hecho, y para dirimir —entre todas y todos— el futuro y rumbo que queremos que tome el país.

Votar en la consulta es nuestro derecho y obligación. El artículo 7 de la Ley Federal de Consulta Popular así lo establece.

Resulta —al menos— curioso que algunos renombrados abajo firmantes como Leo Zuckermann o José Woldenberg llamen a no votar y a la apatía política. No hay nada más peligroso que eso. No solo porque echa en saco roto cualquier conceptualización de ciudadanía responsable y partícipe, sino porque es desde la apatía política de donde han surgido las peores desgracias de la humanidad.

Ese sector ha defendido con ojos ciegos y sin poder pensar en alternativas la facciosa actuación del Instituto Nacional Electoral. Ahora, desde su fobia a la democracia, llaman a desconocer la consulta que este ente organiza fruto de millones de firmas de ciudadanas y ciudadanos.

¿A qué le tendrán miedo?

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