Glifosato para principiantes

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Glifosato para principiantes

Por Julia Álvarez Icaza | viernes, 07 de agosto del 2020.

Desde hace algunos días, y seguramente en los que vendrán, ha estado y estará muy vigente en la opinión pública una polémica entre la SADER (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural) y la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales). Aunque ya es bien sabido que existen viejos y casi irreconciliables puntos de vista sobre el manejo de las políticas públicas en términos ambientales y agropecuarios entre las cabezas de estas dos Secretarías de Estado, el tema central en esta ocasión es el debate en torno al glifosato. Comparto algunas pistas para que entendamos de qué hablamos cuando nos referimos al “glifosato”. 

El glifosato es uno de los activos más comunes en los herbicidas más populares a nivel mundial. La palabra “herbicida” está formada con raíces latinas y significa "que mata hierbas". Sus componentes léxicos son: herba (hierba) y -cida (el que mata). De tal forma, este compuesto, mediante el bloqueo de la producción de los aminoácidos esenciales de las plantas (necesarios para la producción de proteínas estructurales y funcionales), mata a todo lo que crece alrededor de los cultivos, como los quelites y las verdolagas, hierbas comestibles consumidas milenariamente en Mesoamérica y que juegan un rol importante en la milpa junto con los frijoles y las calabazas, entre otros. 

Es común que asociemos el glifosato con los cultivos genéticamente modificados (OGMs o transgénicos), porque estos últimos han sido manipulados, entre otras cosas, para tolerar dichas sustancias, incrementando desde entonces su uso en el campo alrededor del mundo. Cuando se aplica este herbicida, la planta objetivo no muere, sino sólo aquellas que crecen a su alrededor, de tal suerte que la mayor parte de los transgénicos sembrados en el mundo tienen esta característica.

¿Cuál el problema con el glifosato?

El problema con la aplicación de este herbicida es multifactorial. Por un lado, ha causado graves problemas directos e indirectos a la biodiversidad. Las funciones de los insectos en los ecosistemas, en el control de plagas, y en la polinización se ven afectadas directamente al eliminar plantas esenciales para la mayoría de dichas especies. Por otro lado, la demostrada presencia de glifosato en cuerpos de agua superficiales, en aguas subterráneas y en el ambiente marino altera las comunidades acuáticas naturales, y se ha convertido en un factor de desequilibrio en los ecosistemas. Además, existen numerosos y serios estudios científicos que demuestran el potencial cancerígeno en los consumidores y las graves consecuencias en la salud de los agricultores que trae consigo su aplicación. 

Finalmente también es un problema en términos neoliberales-económicos. Bajo los paradigmas “productivistas” que nos han querido imponer, con el uso indiscriminado de químicos agrotóxicos, se ha intentado aniquilar una agricultura basada en los conocimientos colectivos milenarios para transitar hacia una agricultura dependiente de insumos externos que ha beneficiado a unas cuantas empresas, cada día más ricas.  

Ahora bien, dicho lo anterior, lo que sucedió en estos días fue que el Secretario Víctor Villalobos (SADER) pretendió de manera unilateral, sin consenso y contradiciendo las instrucciones del Presidente de México, publicar ante la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (CONAMER) el anteproyecto presidencial relacionado con el tema del glifosato, firmado por el Secretario Víctor Manuel Toledo, sin su previo consentimiento, lo cual motivo al titular de SEMARNAT a solicitar una disculpa pública, pues además de firmar a su nombre un documento sin su aval, contradice absolutamente las acciones que la Secretaría que encabeza ha emprendido estos meses en la materia. 

La popularidad de los herbicidas reside en la idea de que el agricultor necesita, durante el proceso de la producción, este tipo de insumos para controlar las “malas hierbas” que crecen en competencia con sus cultivos. Sin embargo, existen diversos proyectos, estudios y demostraciones que demuestran que los agrotóxicos y transgénicos no son necesarios para acabar con el hambre en el mundo (como suelen publicitar las empresas) y que es posible producir alimentos más saludables y nutritivos sin utilizar productos químicos a través de prácticas agroecológicas, evitando sufrir las grandes consecuencias de un modelo agrícola totalmente agotado, cuyo máximo exponente es ahora el glifosato. 

Me deslindo de las ansias de los conservadores por generar división para desestabilizar al Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, pero siendo simpatizante de la Cuarta Transformación y del Proyecto de Nación que representa, considero indispensable que se acaten las máximas de este Gobierno: primero los pobres y separar al poder político del poder económico, tal como mencionó un jornalero en San Quintín al entonces candidato durante su campaña presidencial, curiosamente un representante del sector más perjudicado por este herbicida, cuya voz se magnificó en palabras del ahora presidente hasta convertirse en una de las premisas básicas de este gobierno. 

Por el bien de todos, no al glifosato. 
 


Referencias:

Posicionamiento de GreenPeace sobre Glifosato.

El poder de... Los quelites en El Poder del Consumidor.

Por un nuevo modelo agroalimentario y nutricional sin glifosato ni transgénicos (Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, ANEC)

La SEMARNAT frente al glisofato

Por Julia Álvarez Icaza | viernes, 07 de agosto del 2020.

Julia Álvarez Icaza

Abogada de la UNAM con formación en derechos humanos. Desde distintos espacios ha trabajado temas de derechos económicos, sociales y culturales. Actualmente investiga sobre justicia transicional, reparación integral del daño y justicia restaurativa.

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