junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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miércoles, 12 febrero, 2020
Golpe de Estado

Golpe de Estado

El golpe de Estado es una técnica que tiene como objetivo extinguir la relación del gobernante con el poder soberano a través de la ruptura del orden constitucional, para dar paso a una nueva forma de dominación. Desde el golpe de Estado del 18 de Brumario con el que Napoleón Bonaparte acabó con el Directorio para edificar el régimen simulado de cónsules, se han experimentado distintas fórmulas, que van desde el golpe parlamentario ensayado por el propio Napoleón, el golpe Estado bolchevique, el golpe de Estado fascista o golpes fallidos, como el Putsch de Múnich del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán y sus milicianos, entre muchos otros.

El golpe es dirigido contra los órganos constitutivos del Estado. Así, puede haber golpe de Estado parlamentario o un golpe en contra del jefe de Estado. En cualquier caso, lo fundamental es la táctica insurgente empleada, generalmente desplegada por una minoría política. Este recurso político ha tenido efectividad debido a que de ninguna forma puede ser reconocible dentro del marco de constitución alguna o ley. Es decir, el coup d’etat es el momento de la excepción y las constituciones, por naturaleza, no están provistas para hacerle frente porque les es imposible determinar el carácter de la extrema necesidad (perturbación grave de la paz pública, sociedad en grave peligro, etc.).

Aunque el atentado es contra el Estado, lo que se pone en riesgo es el vínculo del gobernante con el poder soberano, es decir con el poder supremo y originario de mandar. En ausencia de aquél, la soberanía no regresa al pueblo sino que permanece en vilo mientras un grupo carente de legitimidad busca levantarse de entre los muertos para decidir en concreto el orden que deberá prevalecer, casi siempre por medio del terror. El drama se presentará siempre en tanto ninguna norma determine quien asume el mando en una situación excepcional, simplemente porque no hay norma aplicable a una situación de caos.

El problema del golpe de Estado es que difícilmente lograr reconstituir una legitimidad a partir de un poder originario que dimane del pueblo debido a que el efecto inmediato del golpe no es la defenestración del gobernante en sí sino la ruptura del lazo que lo unía al propio pueblo, mediante una fórmula democrática. Por el contrario, la minoría busca la mayor de las veces en forma infructuosa encontrar obediencia tratando de unir un poder fáctico (el ejercido por una burocracia militar, por ejemplo) y un poder constitucional. Esto supone un riesgo inminente, siempre que el restablecimiento de la constitución esté en manos de los grupos golpistas.

La defensa del Estado es una tarea permanente que responden al uso de una técnica. Es una tarea que no debe ser descuidada, porque los elementos que hacen posible un golpe no son visibles a simple vista, y en la mayoría de los casos las condiciones que permiten su aparición no son necesariamente políticas o sujetas a una coyuntura. Para hacer perdurar al Estado mismo y hacer prevalecer en consecuencia el modo propio de existir de una comunidad que aspire a mantenerse como una realidad política autónoma deben extraerse las lecciones de todo aquello que atente contra el poder originario de la soberanía.

Rafael Morales. Analista político. Ha colaborado para El Economista y la Radio Nacional Argentina.

@Rafael Morales

Otros títulos del autor:

-El Estado y el problema de la soberanía. Parte 2

-El Estado y el problema de la soberanía. Parte 1

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