Guardianes de la democracia

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Guardianes de la democracia

Por Alfonso Flores-Durón | martes, 30 de junio del 2020.

Uno de los múltiples llantos desconsolados de los opositores esta semana, fue aquel de quienes gritaron, patalearon y se jalaron los pelos por una declaración del Presidente de México en su conferencia mañanera. El Jefe del Estado Mexicano habló sobre cómo, en el periodo neoliberal, se crearon decenas de institutos –la mayoría de ellos desconocidos y lejanos al pueblo– con la intención de simular que se atendían sus problemas y, así, cooptar a miembros de la Sociedad Civil SA de CV, creando burocracias doradas y duplicando funciones. Le exprimían millones de pesos al Estado mientras la población vulnerable era abandonada. Entre esos organismos mencionó al INE, creado supuestamente para salvaguardar la democracia en México; sin embargo, este Instituto avaló fraudes electorales y prácticas antidemocráticas con un descaro escandaloso. Solo por dar dos ejemplos: en 2006, cuando el voto de la mayoría de los mexicanos favoreció a Andrés Manuel López Obrador, el entonces “IFE” y su Consejero Presidente Luis Carlos Ugalde fueron operadores activos del fraude electoral que se gestó desde meses atrás en Los Pinos.

En 2012, el INE se superó a sí mismo y decidió cerrar los ojos frente a la masiva y millonaria operación fraudulenta de compra de voto por parte de quienes apoyaban a Enrique Peña Nieto. A pesar de la evidencia entregada y de las pruebas documentales, el INE cerró la boca. Volvió a ponerse en contra de la democracia.

Para 2018, al Instituto no le quedó de otra. Se equivocan los ingenuos que repiten cual merolicos que “Andrés Manuel está en la Presidencia gracias al INE”. Me atrevería a decir que ocurrió todo lo contrario. Se impuso la voluntad popular a pesar del INE, porque treinta millones de conciencias salieron a defender con su voto el futuro de la nación. Si la ventaja hubiera sido mínima, la elección habría estado perdida. El INE estaba ahí para permitir todo tipo de atropellos necesarios para que todo siguiera igual. Este Instituto es, sin exagerar, una de las cosas contra las que votamos los mexicanos aquel 1º de julio. Votamos en contra de la corrupción, del saqueo y de la impunidad. Justo todo eso es lo que ha representado.

Por ello, no resulta más que lógico, incluso como decisión de Estado, que el Presidente se comprometa públicamente a actuar como guardián de las elecciones e impedir, a toda costa, que se comenta fraude electoral o prácticas funestas como la compra del voto. Ya son otros tiempos y en ellos no habrá nada más sagrado que la voluntad libre y consciente del Pueblo mexicano. Sabemos que el INE seguirá ahí, costando millones y simulando organizar elecciones libres y competitivas, pero que en el fondo continuarán siendo tapadera de las mañas de los partidos del viejo régimen.

Por ello, se necesitará que el 5 de junio de 2021 millones de ciudadanos salgamos a las calles a vigilar que se respete el voto, que no haya compra de voluntades y que los resultados sean confiables. Lo haremos de corazón, porque venimos de un movimiento que ha luchado por la democracia durante décadas y hoy, que por fin conseguimos conquistar el poder político de la mano de López Obrador, debemos protegerla como nunca. 

Considero que, por polémico que suene, así como se discutió durante la semana la utilidad de Conapred en su supuesta lucha contra la discriminación, deben aprovecharse los vientos democráticos y transformadores que recorren cada rincón del país para debatir cuál ha sido el papel del INE y si ese es el modelo al que debemos aspirar en los próximos años. Personalmente, pienso que el juicio de la historia será poco favorable para quienes simularon defender la democracia mientras se llenaron la vida de priviegios, a costa del sudor de los mexicanos. Si hay pocas dudas de algo es que ese aparato burocrático faraónico es todo, menos confiable. Le tocará al Pueblo de México salir a las calles y defender lo que conquistamos el 1º de julio de 2018: una Patria nueva, libre de vicios y perversiones del pasado.

 Ahí estaremos, pues, vigilando que nunca más en este país haya un fraude electoral. Si se atreven, se encontrarán de frente al mismísimo diablo.

Por Alfonso Flores-Durón | martes, 30 de junio del 2020.

Alfonso Flores-Durón

Estudiante de Derecho. Mexicanista y obradorista. Colaborador invitado en El Financiero, Televisa, Milenio y Radio Fórmula.

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