Habrá que insistir: la energía eléctrica es un bien común de los mexicanos

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Habrá que insistir: la energía eléctrica es un bien común de los mexicanos

Por Pedro Álvarez Icaza | viernes, 19 de febrero del 2021.

En estos días se debate la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica propuesta por el ejecutivo federal al congreso de La Unión. No es la primera vez en estos últimos meses que las propuestas de reformas legislativas del Presidente generan controversia. Algunas veces porque sus opositores legítimamente consideran que vamos por mal camino. Otros auguran desastres apocalípticos y consideran que el país va al abismo. En estos debates ideológicos -más que técnicos- no se discute el fondo de la reforma y ni la razones de hacerla. Muchos de los opositores, con toda la mala intención, consideran que esta reforma tendrá enormes consecuencias para la nación; otros, que el impacto en la inversión extranjera en nuestro país sería brutal y que, en particular, nos pondrá en una posición sumamente delicada ante los Estados Unidos.

He debatido con algunos colegas sobre el particular, y hace unos meses escribí sobre esto en este mismo espacio en la columna titulada “Una nueva energía para la renovables”. En la confusión del debate verdadero y en la discusión, se culpa al ejecutivo de no tener una visión de marras y adecuarse a las advertencias que marcan el posicionamiento de las energías renovables en el mundo y es, una vez más, una mala política ante una necesidad evidente y urgente para que el mundo y nuestro país tengan viabilidad ambiental.  En pocas palabras: el futuro de la vida humana en el planeta dependerá de un mejor manejo del agua, la búsqueda de energías renovables y el cambio radical de los patrones de consumo y desecho. Pero permítanme decir que eso no está en la discusión, sino el saqueo privado a un recurso de todos los mexicanos, ese es el sentido de la reforma.

En los cuentos que nos cuentan no se debate el desastre donde nos metieron muchos gobiernos priistas, dos panistas y la puntilla de la administración encabezada por Enrique Peña Nieto. Como se ha dicho en muchos foros, el Presidente con valentía y honestidad ha mostrado el desastre de contratos con empresas extrajeras -sobre todo españolas- y sus supuestas energías alternativas amigables con el ambiente, pero enemigas de nuestra economía, de los pueblos originarios y de un futuro perdurable para nuestro país. De ese tamaño es el problema.

Esta argumentación ambiental, que he escuchado varias veces, trata de convencernos que los contratos perversos de las anteriores administraciones federales se justifican porque son proyectos rentables y sustentables.  La libre empresa, la competencia económica y la ecología no están en esta ecuación, como ya bien lo señaló el abogado Pedro Miguel. 

La CFE debe recuperar la tutela de la normatividad y la generación y administración de la energía eléctrica de nuestro país. Ahora sabemos que el “Pacto por México” incluía los contratos leoninos y los grandes negocios que aplicaron reformas de la anterior administración. Se trata, primero, de leyes a modo y, segundo, de contratos a modo con acuerdos que no beneficiaban a las comunidades y dueños de los territorios, un sobreprecio en la venta y un subsidio oculto al suministro; en síntesis: un negocio redondo donde el único que perdía era el país. 

Por eso creo que es fundamental esta reforma, pero también es cierto que hace falta -como lo he dicho otras veces- no solo la fuerza de la razón y la mayoría en las dos cámaras. Morena y el Presidente deben explicitar mucho estas ideas y enjuiciar a los responsables y, por supuesto, sancionar a los responsables. Nada de esto tiene que ver con la necesidad de buscar innovaciones y mandar el mensaje claro que México también quiere energías renovables para su futuro. Ahora estamos resolviendo un problema más estructural, que es cómo se genera la energía eléctrica de nuestro país como un bien público. 

Los apagones que estamos sufriendo en los últimos días también se han aprovechado para responsabilizar al gobierno federal. Para mí, refleja la evidente necesidad por el grave riesgo en el que estamos metidos al depender del gasoducto de Texas para proveer de energía eléctrica a una buena parte de los estados del norte. Es una mala apuesta; las energías eólica y solar, entre otras, representan hoy una gran oportunidad para un proceso transitorio y tener mejores condiciones para sustentar una política energética soberana.  No creo que eso sea mucho pedir.

Finalmente, termino diciendo que los debates técnicos no son -para mí- ahora los cruciales. Creo que es muy importante reconocer las nuevas reglas que reclama la industria eléctrica en nuestro país.  A mi juicio, debe tener al menos tres condiciones. La primera es que el Estado mexicano debe recuperar la tutela y soberanía en las decisiones, no ser un competidor más, ni solo ser el árbitro; es, en nombre de los mexicanos, el dueño del estadio y el que asegura el bien común.  Segundo, esta reforma legislativa tiene que ofrecer un mecanismo de transición hacia las energías renovables, pero acompañadas por políticas de Estado. En tercer lugar, debe asegurar la generación de energía eléctrica en forma local, pero claro en contribuciones a la red eléctrica, que en efecto tiene que ser a través de una interconexión a la red nacional. Así como hay mucha agua en el sur y poca agua en el norte, como se produce petróleo en algunas regiones del país y en otras no y como el precio de la gasolina más o menos fluctúa en los mismos rangos. Eso crea una equidad nacional y un criterio homogéneo para toda la ciudadanía.  Cambiemos las reglas, recuperemos la soberanía y aseguremos que el futuro energético del país no sea con base en apagones y enojos en una defensa de intereses personales, sino en función del interés nacional, de eso se trata la reforma en debate. 
 

Por Pedro Álvarez Icaza | viernes, 19 de febrero del 2021.

Pedro Álvarez Icaza

Pedro Álvarez Icaza. Experto en política ambiental y en gestión y manejo de recursos de cooperación multilateral internacional. Forma parte del programa de líderes ambientales de El Colegio de México.

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