Ciudad de México a 10 marzo, 2026, 3: 29 hora del centro.
Ciudad de México a 10 marzo, 2026, 3: 29 hora del centro.

Ιστορία, تاریخچه

postal PP horizontal Josue Beltran.png

Ιστορία o تاریخچه —Historia o Historias, por su traducción del griego y del persa— es el nombre que sencillamente le dieron al primer libro considerado como la primera obra con sentido y metodología histórico y antropológica. Data del año 430 antes de Cristo (AC), su autoría corresponde a Heródoto de Halicarnaso. En la academia, lo conocemos como Los Nueve Libros de la Historia.

En su presentación, el autor dejó en claro el objetivo de la misma. Dice que la lega para preservar los hechos de los hombres y evitar que caigan en el olvido con el paso del tiempo. Esa máxima ha servido para conferir a la historia la doble acepción que por antonomasia se le confiere.

Por un lado, los romanos la definieron como maestra de vida, Magistra Vitae dijo Cicerón. Por otro, desde el objetivo declarado por su autor y a lo largo de toda la trayectoria teórica y metodológica que podamos analizar desde el cúmulo historiográfico desprendido de ella, memoria, aunque esta sea materia prima para aquella. No son sinónimos, pero así lo han querido definir cronistas y aficionados. La memoria es fuente para la historia. La historia, una narrativa explicativa construida desde el análisis e interpretación de las fuentes y sus datos.

Aquí entro en materia. Más que recurso contra el olvido, la historia ha sido orientada para presentar, entre otros tipos, discursos que buscan justificar y legitimar. Usan la tradición que la ha hecho sinónimo de memoria y de verdad para demostrar la razón. Esto se lee, críticamente, desde el mismo Heródoto.

En el primer capítulo o libro que comprende su texto, Clío, busca explicar los hechos que llevaron a griegos y persas a enfrentarse en las llamadas Guerras Médicas. Busca entender y presentar quién lanzó la primera agresión que llevó a los dos mundos y civilizaciones a enfrentarse durante todo un siglo, desde la conquista de Jonia por Ciro II de Persia, en el año 547 AC hasta la batalla de Platea, en el 479 AC. El resultado, la victoria griega y, desde la guerra, el sentido de unidad y pertenencia a un solo pueblo y una sola civilización, aunque pronto se disputaron entre ellos el liderazgo sobre el mismo. Lo arrebató la Macedonia liderada por Filipo II, tocando a su hijo, Alejandro III, mejor conocido como Magno, provocar una nueva guerra contra los persas, argumentando venganza y ajustes de cuentas sin resolver desde la época de las Guerras Médicas.

Ahí el origen del enfrentamiento entre Occidente y Oriente, ya no solo entre griegos y persas. Heródoto de cualquier manera no cierra ni pregunta ni respuesta a la explicación de quién empezó todo. Permite la pregunta de ¿y si no fueron los persas? Desde la idea, nada menor, del origen del todo en una venganza de un hombre resentido, Menelao de Esparta, porque su mujer, Helena, eligió a otro por encima de él, Paris, príncipe de Troya. Así, Occidente inició agresiones contra Oriente, teniendo entonces que no se trata de un enfrentamiento de un pueblo sobre otro, sino de ideas e imaginarios contrapuestos por sus cánones de moral, verdad, del deber-ser. Durante la antigüedad, deudas de honor y de hombría. Es, antes que una cuestión de verdad o de derecho, de la trayectoria de los hechos humanos en tiempo y espacio, material de imaginarios culturales.

No fueron medos o persas contra griegos, ni éstos contra los otros, sino, eventualmente, de Europa contra Asia, Occidente contra Oriente. En la complejidad de la ecuación, la singularidad local de orden religioso que se volvió universal, el desarrollo de las religiones abrahámicas, que han venido a sumar el elemento del fundamentalismo. De una sola raíz se desprende el islam, el judaísmo y los cristianismos, los cuales, sabemos, tienen un bando definido justo en lo anterior, Occidente vs. Oriente.

Ayer, desde la Antigüedad, persas contra griegos, griegos contra persas; macedonios contra griegos y en su adscripción a la Hélade, fueron contra persas, apropiación del pasado de por medio. Tras ellos, los Romanos. Luego, durante la Edad Media, se dieron Las Cruzadas. La modernidad nos escupió a todos tanto Colonialismo como Imperialismo. Desprendidas de ellos, en el mundo contemporáneo, dos Guerras Mundiales, provocando el regreso forzado de Israel en medio de la Palestina tras dos mil años de diáspora, apalancados en el discurso del derecho divino, pero, sobre todo, del poder económico construido a lo largo de todo ese tiempo.

Hoy, una vez más, Occidente contra Oriente y judíos y cristianos contra Ismaelitas o musulmanes. Tres mil años de guerra, tres mil años de barbarie, tres mil años de discursos, mentiras, estupidez e inmoralidad. Tres mil años de una historia que se reduce a querer justificar quién lanzó la primera piedra.

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios