Pluma Patriótica

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Historias del #TrenMaya:Estaci

Historias del #TrenMaya:Estación Tenosique

En la avenida principal de Tenosique, Tabasco, se observan afuera de las casas los altares de los Santos y la Virgen de Guadalupe, sin embargo, en la mayoría de estos, alguien más comparte las flores y las veladoras que el pueblo les ofrenda: el presidente Andrés Manuel López Obrador. Abundan los calendarios, la propaganda que aun la gente guarda celosamente después de la campaña y las elecciones, las fotografías antiguas de las anteriores campañas y su nombre en las bardas que se niegan a borrar. Al preguntarle a la gente: “¿Qué se siente ser paisano del Presidente?” Las sonrisas son instantáneas, las mejillas se ruborizan, el orgullo que no buscan esconder se reduce a una frase: “Uy, pues qué le puedo decir, es el hijo pródigo del pueblo, me acuerdo cuando vino a mi casa y…” Y así, cada quien habla de cuando le tocó la puerta o cuando le ofreció un vaso con agua al ahora presidente para que siguiera su camino.  

Pero no todo fue siempre así: ese pequeño destello de felicidad es reciente, la segunda estación del Tren Maya que está en el Municipio de Tenosique de Pino Suárez, a la orilla del Río Usumacinta y frontera con el Ceibo, Guatemala, enfrenta problemáticas históricas. Que si bien el Tren no resolverá en su totalidad, sí reivindicará a este gran Pueblo heredero de la civilización Maya. ¡Sí: Maya!. Aún con su vocación en la industria de la carne y los maderables, la pobreza no es distinta al resto del Estado, que se encuentra entre los más pobres del país. Hace algunos años, cuando se creó la Marca Turística Mundo Maya, reconocida a nivel mundial, no se consideró a este estado por no tener el privilegio de contar con las playas turquesa y la arena blanca de Cancún, sin embargo, aún podemos encontrar las joyas arquitectónicas de los Sacbes que cruzan el rio San Pedro, dando cuenta del pasado de esta gran cultura de México. 

Además, se encuentra en la frontera con el Ceibo, Guatemala, por ello, necesariamente, se tiene que hablar de la Guardia Nacional y su presencia. A todas horas del día puedes ver a un pueblo que convive con la Guardia Nacional, de día, de noche, en las comercios, en las carreteras, en los puntos donde las y los jóvenes salen a dar la vuelta y “quemar llanta”, se observa a la Guardia vigilante. No obstante, la cotidianeidad no es como en la televisión o los videos sensacionalistas de las redes sociales: la frontera es un espacio que si bien está en permanente vigilancia, la violencia no es la constante. 

Las personas comentaban que “hasta aplaudieron” cuando llegó la Guardia Nacional al Municipio, no por los migrantes, sino por la violencia que se aprovechaba de ellos y de los habitantes; las autoridades locales comentan que la estrategia en general ha funcionado, en gran parte por la Guardia Nacional pero sobre todo por lo programas sociales; la cooperación en los tres órdenes de gobierno ha sido la clave para que madurara la estrategia del Presidente. No había crédito para creer que, efectivamente, la estrategia estaba funcionando hasta cuando en un parque, casi al centro de la cabecera municipal, se encontraban niñas y niños jugando custodiados por la Guardia Nacional: un cuadro bastante particular, que en tiempos de quien declaró la guerra al narcotráfico, hubiera sido a todas luces imposible. Sentados en la banqueta, los uniformados sin armas, observaban serenos cómo niños y niñas corrían de un lado a otro, saltando, sin ocuparse de su alrededor. ¿Cuál podría ser el mayor acto de confianza de una familia, sino permitir la cercanía de la Guardia Nacional con lo más valioso y sagrado que es la niñez?  En la cotidianeidad el resultado ha sido beneficioso para la mayoría de la gente, si bien, la paz no es más que el resultado de un proceso de justicia social, la diferencia axiológica de la Guardia Nacional la hace distinta a cualquier otra autoridad de seguridad y, por tanto, aporta también al fin último: la paz.  

La estación del Tren Maya que pasará por ahí no solo es necesaria, sino imprescindible para el desarrollo del Estado. Pero hay que entender que ninguna obra de la mejor ingeniera del mundo será exitosa por sí sola si no está acompañada de una visión integral de abajo hacia arriba, desde las comunidades y su historia; como bien es sabido, el Tren Maya será turístico, pero también será para comercio y para pasajeros, por lo que por primera vez se podrá mostrar al mundo por qué, como dice la canción, “Tabasco es un edén”.  

Cualquier ciencia o disciplina por sí sola no genera bienestar a un país, es necesario incorporar una visión social, haciendo alusión al legado del General Lázaro Cárdenas: las escuelas del Instituto Politécnico Nacional, tienen como lema “ La técnica al servicio de la patria”, instituto que, por cierto, abrirá una sede en la estación anterior, en Palenque, Chiapas, para especiarse en el Tren Maya. Es por ello que es innegable que esta obra de ingeniera que fundamentalmente es social, será la columna vertebral de los estados para el pueblo Maya; para muchos que no dependen de las actividades primarias o no batallan con los posibles medios de transporte, puede ser un montón de fierros apelmazados que atentan contra la selva que ven en las postales, sin saber que las vías y la estación ya existen y están en proceso de rehabilitación.  

Pero para toda la región que comparte un mismo pasado de una de las civilizaciones más antiguas y espléndidas del mundo, los Mayas, representa el todo. Es por ello que no se reducirá a transportar solo turistas, sino que hará realidad los deseos de las personas que, con nostalgia, cuentan cómo transportaban semillas para intercambio de un pueblo a otro, y no se veían en la necesidad de invertir en gasolina para comercializar sus productos. 

No es casualidad que este Municipio sea cuna del maderista José Maria Pino Suarez quien fue vicepresidente con Francisco I. Madero hasta que Victoriano Huerta orquestó la Decena Trafica. Hoy, este Municipio, lleva sus apellidos con orgullo y hace honor a su talante democrático, si viviera, seguramente estaría orgulloso del pueblo que lo vio nacer, y del gran legado democrático que fue la consulta indígena a favor del Tren Maya en su tierra.

 

Kenia Hernández Antuna. Servidora del Pueblo, politóloga por la UNAM, militante de izquierda. Aprendiz del General Lázaro Cárdenas y del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

@KeniAntuna

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