Ciudad de México a 11 marzo, 2026, 13: 22 hora del centro.
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Imagine los tomates de Troya

postal PP horizontal Leo Collado (1)

Imagine all the people, living for today…”

Así comienza Lennon, con la inocencia desarmante de quien imagina un mundo sin deudas ni amenazas, sin cuotas ni chantajes disfrazados de moral.

Lo del tomate es una cuota compensatoria antidumping del 17 %, activada tras negarse la renovación de un acuerdo que desde los noventa regulaba el flujo del tomate mexicano hacia Estados Unidos. Lo explicó con claridad Marcelo Ebrard: no es exactamente lo mismo que un arancel, aunque en la práctica el golpe se siente similar en los productores y en la cadena de precios. Pero el tomate es apenas la piel del fruto; dentro viaja un mensaje más profundo.

Porque cada vez que la frontera se cierra un poco más para nuestros alimentos, se encienden también las alertas en torno a nuestra soberanía energética. No resulta descabellado pensar que estos tomates de Troya llevan adentro, oculto entre semillas y jugo rojo, el recuerdo de un petróleo que México insiste en defender. Un petróleo que preferimos procesar en casa, en nuestras refinerías, aunque eso incomode a quienes han soñado durante décadas con dictar nuestras políticas energéticas desde el norte.

No hay que ser conspiranoico para entenderlo; basta con mirar la historia y la geopolítica. En cada negociación comercial, en cada advertencia de cuotas, en cada revisión del T-MEC, late el interés de alinear a México con agendas que no siempre coinciden con las nuestras. Por eso, mientras se discute un 17 % sobre el jitomate, se susurra al oído de Pemex, de CFE, de nuestras leyes nacionales.

Imagine theres no countries… It isnt hard to do.

Nothing to kill or die for…”

Qué distinto sería este planeta si el tomate solo fuese tomate, sin cuotas ni suspicacias, sin servir de caballo de Troya para mensajes que se callan en público pero retumban en los pasillos diplomáticos.

En contraste, México muestra su propio rostro humanista. Mientras se nos coloca tarifas disfrazadas de proteccionismo moral, nuestra presidenta envía brigadas de rescate, binomios caninos y expertos en aguas rápidas a Texas, para auxiliar vidas atrapadas entre inundaciones.

Imagine all the people… Sharing all the world.”

Esa es la lógica que nos mueve: la solidaridad por encima del cálculo, la mano extendida incluso donde se levantan muros económicos. Eso es el “Humanismo mexicano”

Porque, aunque muchos prefieren ver solo el flujo del comercio, lo esencial sigue siendo el proyecto humano que defendemos: un México que apuesta por su soberanía, pero no desde el egoísmo nacionalista, sino desde un fraterno respeto a los pueblos y a la vida misma.

You may say Im a dreamer, but Im not the only one…”

Quizá. Porque somos muchos los que creemos en un país con petróleo libre, jitomates y manos libres para socorrer a quien lo necesite, sin tener que pagar un peaje diplomático por cada gesto de humanidad.

Y ojalá algún día el mundo, con todas sus cuotas y tarifas, se atreva a vivir, como cantaba Lennon, AS ONE.

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