Ciudad de México a 5 diciembre, 2025, 18: 49 hora del centro.
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Inundaciones en México: liderazgo conta la difamación opositora

postal PP horizontal Susana Cueto

En las últimas semanas, México ha enfrentado una de las peores temporadas de lluvias en años. Las inundaciones han devastado comunidades enteras en estados como Puebla, Veracruz, Querétaro, Nayarit y San Luis Potosí, dejando al menos 44 muertos, decenas de desaparecidos y alrededor de 100,000 viviendas afectadas, según estimaciones preliminares del gobierno. Ríos desbordados, casas derrumbadas y familias enteras desplazadas pintan un panorama desolador que exige acción inmediata y empatía genuina. En medio de esta tragedia, la presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado un liderazgo contundente: ha visitado personalmente las zonas afectadas, escuchando de primera mano las necesidades de la gente.

Sheinbaum ha recorrido municipios como Huauchinango y La Ceiba en Puebla, Poza Rica en Veracruz, Pinal de Amoles y Puente de Dios en Querétaro, entre otros. No se trata de visitas protocolarias; la presidenta ha enfrentado reclamos directos de los damnificados, ha coordinado la entrega de apoyos y ha asegurado que hay recursos suficientes para la reconstrucción.  “La generosidad de la gente saca lágrimas”, ha dicho ella misma, reconociendo el esfuerzo colectivo en medio del caos. Esta presencia en el terreno no es solo simbólica: es un compromiso real con la población, priorizando la atención directa.

Sin embargo, mientras el gobierno actúa, la oposición hace lo que mejor sabe: difamar. En lugar de unirse a los esfuerzos de rescate y reconstrucción, han optado por manipular fotos y videos fuera de contexto para atacar a Sheinbaum. Por ejemplo, han circulado imágenes de protestas durante sus visitas, presentándolas como un rechazo total a su gestión, ignorando que estos reclamos son parte natural de cualquier crisis y que la presidenta los ha enfrentado de frente. Individuos como Ricardo Salinas Pliego y figuras opositoras han acusado al gobierno de negligencia, pero Sheinbaum lo ha calificado acertadamente como “saña y malicia”.  Esta carroñería política no es nueva; es la especialidad de una oposición que prefiere el escándalo viral sobre soluciones concretas, politizando la tragedia para intentar ganar puntos en redes sociales.

Y hablando de pasados ineficaces, recordemos el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), ese supuesto salvavidas que en realidad no sirvió para nada más que para enriquecer a unos pocos. Eliminado en 2020 por sus múltiples fallas, el FONDEN fue un pozo sin fondo de corrupción, con desvíos documentados por más de 200 mil millones de pesos durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En lugar de ayudar a las víctimas, se convirtió en un mecanismo para fotos oportunistas y manejos turbios.

Durante el sismo de 2017 en Chiapas, Peña Nieto visitó a los damnificados y, en lugar de ofrecer apoyo real, les sugirió que se organizaran en “tandas” para reconstruir sus casas con su propio dinero, complementando los insuficientes 120 mil pesos que el gobierno entregaba. El panorama constaba de miles de familias sin hogar, y un presidente diciendo que hicieran “coperacha”, una burla.

Por su parte, Calderón era experto en posar para la foto entregando cobijas y cobertores en medio de desastres. En 2007, durante las inundaciones en Veracruz y Tabasco, se le vio repartiendo catres y mantas, como si eso resolviera la devastación de ríos desbordados y miles de desplazados.  En 2010, en Zacatecas, hizo lo mismo con la campaña “Dale Calor a México”, entregando cobertores por el frío extremo, pero sin abordar las raíces de la vulnerabilidad. Bajo su mandato, el FONDEN acumuló 561 declaratorias de desastre, pero con opacidad y sin impacto real en la prevención o reconstrucción. Eran gestos vacíos, diseñados para la imagen pública, no para la gente.

Hoy, sin el corrupto FONDEN, el enfoque es directo: recursos inmediatos, censos casa por casa y coordinación federal sin intermediarios. La oposición clama por su regreso, pero olvida que era un fracaso. En esta crisis, México necesita unidad, no oportunistas. Es hora de que la oposición deje las fotos manipuladas y se sume al esfuerzo nacional.

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