Pluma Patriótica

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La batalla política en Chihuah

La batalla política en Chihuahua

En medio de una crisis global derivada de la pandemia por SARS-CoV-2, que lleva un año azotando la vida de los mexicanos, se agregan los comicios de este 2021 al nubloso clima político, en los que se disputarán alcaldías, regidurías y diputaciones ‒locales y federales, con la renovación de curules en el Palacio Legislativo de San Lázaro‒, en conjunto con las 15 gubernaturas que serán dirimidas en las elecciones más importantes de los últimos tiempos. Su relevancia radica en que estará en juego la consolidación del Proyecto de Nación del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien sigue arrastrando tras de sí un fuerte número de simpatizantes tras la épica victoria del 2018. 

De esta manera, en Chihuahua se libra una fuerte lucha política entre la abanderada del Partido Acción Nacional y del Coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación, Juan Carlos Loera de la Rosa; y es que no es menor la intensidad con la que  MORENA y el partido de los conservadores entran en el juego de democrático. Basta con recordar que Chihuahua es considerada por diversos estudiosos de la historia de México como la “cuna de la Revolución” o, lo que en términos de un devenir más amplio, se le denomina “la Tercera Transformación”, en la que la división del norte jugó un importante papel en las batallas contra el régimen porfirista.

Ahora, en la denominada Cuarta Transformación, a Chihuahua sigue sin llegar a cabalidad la hegemonía morenista. El Congreso Local, mayoritariamente azul, ha impuesto su agenda parlamentaria de la mano de un Javier Corral que vive sus peores momentos como político debido a la crisis de legitimidad al interior de su propio partido. No obstante, la narrativa que lo llevó al poder ‒colocar a Cesar Duarte como el enemigo público número 1 de la entidad‒, lo sigue sosteniendo con pinzas al trasladarse el estigma de la corrupción a su compañera de partido ‒y ahora candidata a la gubernatura‒ Maru Campos, a quien acusa de haber sido beneficiada de la nómina B del exgobernador tricolor.

Este drama judicial tiene a los chihuahuenses a la expectativa latente de si vinculan o no a la candidata panista a proceso, lo cual la dejaría fuera de la carrera electoral y con el camino libre a Juan Carlos Loera. No obstante, el equipo jurídico de la candidata panista ha logrado dilatar mediante amparos el proceso en su contra. Esta situación tiene a Javier Corral evidentemente molesto con el Poder Judicial de Chihuahua a quienes les lanza proclamas lapidarias de obstaculizar el acceso a la justicia.

Y es que, tal y como sucedió hace poco más de un siglo, la revolución armada convulsionó al estado grande entre cruentas batallas que derramaron sangre en nombre de la consigna “Tierra o libertad”. En la actualidad, si bien es cierto que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” —justo como sucedió durante la revolución mexicana—, ahora estamos ante el revés de dicho aforismo, en donde “la política es la continuación de la guerra por otros medios”, y esa guerra política se está materializando de forma estruendosa entre aparatos de justicia, reconfiguraciones al interior del panismo chihuahuense, traiciones y una batalla mediática a la par de la polarización que se vive a nivel nacional.

Por ello, más allá de las formas que se despliegan en el terreno de la contienda electoral, considero que es una oportunidad histórica para que la izquierda conquiste el poder en el norte, regresando a sus orígenes revolucionarios…. tras décadas de neoliberalismo que han traído como consecuencia una debacle económica, moral y política en donde la inseguridad ha sido la constante de un régimen que se instaló sobre las grietas más profundas de la desigualdad en beneficio de unas cuantas familias. 

Aunado a lo anterior, es preciso poner sobre la mesa que, además de los nexos duartistas con los que se le señalan, Felipe Calderón es uno de los actores que se encuentran detrás de Maru Campos, quien llevó a Chihuahua a vivir una de las épocas más oscuras en términos de inseguridad tras la declaración bélica que hizo a los contrarios del cártel de Sinaloa. Dadas estas consideraciones, hay que tomar muy en cuenta que darle continuación a este tipo de políticas panistas, respaldadas en estos intereses ideológicos y de clase, serían los clavos finales en la tumba de la sociedad chihuahuense. 

Este agonismo político que vive Chihuahua también debe ser leído como el terreno idóneo para que germine un populismo regional, en el que se levanten las demandas y dolores del Chihuahua profundo en paralelo con las capas más olvidadas para colocarlas al centro tanto del Congreso Local, en clave obradorista, como del Gobierno Estatal, con Juan Carlos Loera al mando de las decisiones ejecutivas en coordinación con la federación. Es por ello importante que Morena y su militancia dejen atrás cualquier conflicto interno para colocarse a la altura histórica de la tarea política que tienen detrás: llevar a Chihuahua la Cuarta Transformación en unidad. 
 

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