La campaña

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La campaña

Por Martha Zamarripa | lunes, 16 de marzo del 2020.

Martha Zamarripa

Cuando Andrés Manuel López Obrador ganó en 2018 la Presidencia de México se pensó que los años de campañas negras habían quedado en el pasado. Treinta millones, 53%, festejó a lo grande al primer verdadero opositor convertido en presidente sin ser el candidato del sistema. Aplastó al PRI y al PAN. Era momento de construir nuevo régimen. Pocos imaginaron que los siguientes seis años serian odisea.

Los opositores vieron su pesadilla materializada. El antes candidato tendría el poder presidencial. Con virulencia reactivaron su guerra sucia. Harían ver al nuevo presidente López Obrador como incapaz e inepto. Sus logros se presentarían como fracaso.

Apenas asumió la investidura presidencial los dueños del dinero cambiaron en medios y redes: el blanco en negro. Si AMLO combatía al huachicol, no lo eliminó. Si bajó el precio de gasolinas, no lo que prometió.

El tema es corrupción vista desde dos polos. Los muchos pobres afectados y los pocos ricos beneficiados. ¿Ustedes dicen que el tabasqueño regala dinero a los pobres? Sí, qué insensatez si la costumbre de 89 años, es inamovible. ¿Seguir regalando dinero a los ricos? Sí.

Muchas prebendas recibidas sin decoro. Obra pública a diestra y siniestra. A los adversarios, licitación. A los amigos, adjudicación. México convertido en paraíso de poquitos muy avorazados e infierno de 60 millones sin acceso ni a canasta básica. ¿Ellos necesitan comer? La furia de los millonarios es inocultable. Pero el hambre de los que nada tienen, pesa más.

 

Los MCCI, Coparmex, los cine-duopolio, dueños de publicidad en medios a perpetuidad, empleados coludidos, listos para la batalla. Él o nosotros.

Texcoco ha sido –aún es– su duelo mayor. Se lo hacen pagar a Andrés Manuel con feroces campañas. Enfrentar y quitarles el control de mercado y precios a monopolios de medicamentos lo siembran como “desabasto”. Al Insabi lo arrastraron por los suelos.


Hay dos ingratas tareas para el jefe del Ejecutivo: combatir corrupción como cimiento del régimen en construcción y simultáneamente enfrentar a corruptos beneficiarios que le tiran cada ladrillo colocado. Destruyen porque si las paredes del nuevo régimen se levantan tendrán que despedirse de la riqueza arbitrariamente adjudicada por ex presidentes.


Mientras se burlaron de la lotería del no-avión la ley cambió y no serán condonados. Eso cala. No hubo absolución fiscal. Los empresarios dicen apoyar al Presidente pero sin inversión la falacia se evidencia. A la decencia como “cemento” del régimen nuevo que se edifica responden con amparos. Doble facturación es corrupción duplicada.

Mientras AMLO construye régimen nuevo, los mexicanos le ayudan a anular la negra campaña. Como cuando ante el fallido endoso de la inseguridad de dos sexenios al actual, la gente respondió a la encuesta de un periódico con: “La inseguridad es responsabilidad de los gobiernos anteriores”. 

Los partidos no saben cómo oponerse al trabajo lopezobradorista. El PAN encabeza el infortunio. Votó a favor del Fobaproa por orden de quien en 2006 hizo fraude y guerra, y en su morral obsceno carga votos robados e inocentes víctimas. Esos panistas ahora votaron contra programas sociales en rango constitucional para que quienes nada tienen siguieran igual. Todo para los ricos, nada para los pobres. La mayoría los aplastó.

El grupo a favor de corrupción e impunidad montó campaña  anti AMLO en sus medios y redes para endosarle culpas por el coronavirus. El virus es perfecto para infundir miedo, su arma hasta hace poco, letal. Quieren hacerlo ver como responsable de un problema mundial. Pese a que en enero y marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció a López Obrador.

El freno a la corrupción ya está en la Constitución: Art 108. Inédita iniciativa del Ejecutivo que cumple promesa de campaña. Dice que el Presidente como todo ciudadano podrá ser juzgado por los mismos delitos. El cambio enorme elimina el permiso a presidentes de ser corruptos e impunes. Los ex presidentes son observados por los mexicanos. A los empresarios los fiscaliza la mirada ciudadana. Si aliados y cómplices del poder político y poder económico lo piensan están en lo cierto. ¿Pusieron ya sus barbas a remojar?

 

Martha Zamarripa. Periodista. Regiomontana. 100% izquierda. 

Twitter: @m_zamarripa


 

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