Pluma Patriótica

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La cita con la historia que no fue

Las vueltas de la vida. El éxito de la apuesta soberanista del Presidente López Obrador en materia de energía eléctrica pasa necesariamente por conseguir los votos del PRI en la Cámara de Diputados. Esto toma un ángulo particularmente dramático por lo que significan los últimos cuarenta años de historia del partido tricolor.

La discusión sobre la reforma eléctrica revive la más grande tensión política del último tramo del siglo XX: nacionalismo vs tecnocracia. Como si fuera una secuela de la disputa por la nación del profesor Carlos Tello, el que fuera el partido hegemónico vuelve a la disyuntiva que lo implosionó y provocó su paulatina disminución y salida del gobierno.

No creo que sea una oportunidad del PRI para reivindicarse, es demasiado tarde. Esa tensión histórica subsistió durante los seis sexenios de neoliberalismo y se resolvió por las urnas en 2018. En esa elección, el PRI llevó de candidato a José Antonio Meade, el ethos de la tecnocracia personificado, y encajó el peor resultado electoral en sus ocho décadas de historia (16.4%).

Hoy por hoy, el tricolor naufraga sin rumbo. La base social popular y nacionalista que en otros tiempos sedimentó el régimen posrevolucionario gradualmente se convierte en la base electoral de Morena. Y, por otro lado, la conducción del bloque tecnocrático opositor está en manos de actores extra-partidistas que tienen vínculos más sólidos con el Partido Acción Nacional.

No obstante, pienso que es muy probable que el PRI aporte los votos necesarios para que prospere la reforma. Lo harán porque en su dirigencia reina el cálculo político cortoplacista y porque no han resuelto cuál es su rol en la nueva realidad política nacional. En Buenavista no se creen lo del frente opositor para evitar el fin de la democracia; evidenciarán que lo que pasó en campaña fue mera teatralización electoral. Si ayer les convenía la alianza con el PAN para arañar más escaños, hoy prefieren el diálogo con la bancada mayoritaria para transitar cómodamente lo que resta de la legislatura.

El zigzagueo mercenario terminará por ser el peso ligero de la historia. Entretanto, el Presidente le devolverá la conducción de política energética al Estado y los beneficios del litio al Pueblo de México para las próximas generaciones.

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