La condena enérgica que abanderó la violencia en la UNAM

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La condena enérgica que abanderó la violencia en la UNAM

Por Brenda Arias | lunes, 10 de febrero del 2020.

Las mujeres hemos desarrollado nuestras vidas y actuado por muchos siglos bajo la sombra del patriarcado. Un patriarcado paternalista y abusivo que ha sellado la normalización de las violencias que recibimos todas y cada una de nosotras. Mismo que ha puesto nuestra posición a los pies de un grupo dominante, al cual se le considera superior, donde hasta en los espacios más privilegiados el modelo de la misoginia nos sigue atormentando.

Hace unos días, el rector de la UNAM, Enrique Graue, mencionaba: "La fortaleza moral de la UNAM es superior a las limitaciones que hay en la seguridad". Sin embargo, el día de hoy, las mujeres organizadas feministas de la Universidad de la Nación ponen a la vista de toda la población que la "moral" universitaria ha permitido abusos a las mujeres de la comunidad y que la impunidad institucional ha sido la bandera de esta problemática.

Dentro de la Máxima casa de estudios también se viven diferentes tipos de VIOLENCIAS que atentan contra la comunidad universitaria y que no siempre se ponen en la discusión pública. A pesar de ello, en los últimos meses, el problema de la violencia contra las mujeres al interior de este espacio de prestigio, ha generado descontento y mucho revuelo en la opinión social. Resulta completamente relevante hablar desde el contexto más amplio, sobre la movilización feminista estudiantil que se ha desarrollado dentro del territorio puma –porque además esto no es una cuestión de dos o tres semanas– ni mucho menos un asunto de dos o tres escuelas movidas por puros hilos de las "manos negras".

Con la llegada del Dr. Graue a la Rectoría de la UNAM se implementó, en agosto de 2016, el Protocolo de Atención a Casos de Violencia de Género. Sin embargo, esta herramienta tenía y tiene errores y limitaciones que desde el momento en que se puso en marcha, las universitarias ubicamos e hicimos saber a las autoridades. Se originaron movilizaciones y se elaboraron pliegos petitorios que daban sugerencias de cómo poder hacer más eficiente el Protocolo. No obstante a esto, las autoridades nos cerraron la puerta de la rectoría, impidiendo el diálogo y la entrada de nuestras peticiones y sugerencias.

Uno de los principales acontecimientos que puso en duda la seguridad de las mujeres dentro de la Máxima Casa de Estudios, fue el feminicidio de la compañera Lesvy Berlín, en mayo del 2017, ocurrido dentro del campus central, junto al Instituto de Ingeniería. En este caso, tanto autoridades universitarias como del Gobierno de la Ciudad de México, revictimizaron a Lesvy y pusieron trabas en la investigación, lo que generó la organización de mujeres feministas y activistas tanto de la Universidad Nacional como externas.

Posterior al caso de Lesvy, en el año 2018, se desató una ola de violencia hacia las mujeres de la Universidad que trajo consigo movilizaciones e indignación por las estrategias de acción de las autoridades que no eran funcionales para la prevención y erradicación de las violencias por razón de género. En el mes de febrero un trabajador de la UNAM  violó a una estudiante del CCH Vallejo; en marzo en la ENP 5 y ENP 9 profesores fueron denunciados por agredir sexualmente a sus alumnas; en la Escuela Nacional de Trabajo Social violaron a una estudiante en los baños; en abril desaparecen a Mariela Vanessa estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras. En 2019 desaparecen del CCH Oriente y asesinan por feminicidio a la estudiante Jenifer Sánchez. En abril asesinan a Aideé Mendoza dentro del CCH Oriente; en octubre violan a una estudiante de la ENP 3 “Justo Sierra” y en noviembre a una estudiante del CCH Sur. Otro caso grave fue el pasado atentado feminicida de bomba contra las compañeras organizadas de la Fes Aragón. Así como estos casos muchos otros aparecieron en tendederos de denuncias y en el #MeToo que acusaban a académicos, trabajadores y alumnos de las Facultades de Derecho, Medicina, Ingeniería, Artes y Diseño, Fes Aragón, Fes Cuautitlán, de las Prepa y CCH's y todas las entidades que se sumaron a este medio de denuncia mediática que bajo las vías institucionales habían sido ignoradas.

Si bien es cierto que estas violencias que nos vulneran como mujeres siempre han estado presentes en el territorio puma, hoy en día se fortalecen y convierten el período del rector Enrique Graue en uno de los más violentos e inseguros para las mujeres en la UNAM debido al contexto de condenas enérgicas, comunicados criminalizantes que deslegitiman las luchas y exigencias, por la corrupción e impunidad a las denuncias en el encubrimiento y la protección a personajes de poder, a las vacas sagradas que son agresores machistas, por la persecución y las amenazas para detener a las mujeres organizadas,  por  esa estructura obsoleta y patriarcal que nos omite a las mujeres como agentes de derecho, que nos silencia y nos niega la seguridad que nos corresponde.

Hoy las mujeres volvemos a tomar las riendas de la lucha y la exigencia, misma que no se detendrá hasta que las autoridades universitarias garanticen lo que desde hace más de tres años se les ha demandado. Que el resto de la comunidad universitaria no se sienta indiferente a la violencia sistemática que vivimos las mujeres, que defiendan su prestigiado orgullo universitario cuestionando sus violencias y denunciando las agresiones a nosotras. Porque a nosotras nos quitaron el miedo: peleamos por la Universidad de excelencia que nos prometieron, por una universidad pública, gratuita, científica y popular, crítica, humanista, más feminista y sin violencia machista.

Brenda Arias. Activista y derechohumanera feminista. Estudiante de Antropología de la FCPyS, UNAM. Miembra de la Chinaca Nacional y de la Chinaca Femenista.

Twitter: @Brenda__Arias

Por Brenda Arias | lunes, 10 de febrero del 2020.

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