Estados Unidos está enfrentando una crisis social por las políticas represivas contra con migrantes, las redadas que se están dando en toda la unión americana están siendo un incentivo para la rebeldía ciudadana frente a atropellos de autoridades migratorias que están haciendo detenciones masivas y excesos de la fuerza violentando burdamente derechos humanos; incluso, las detenciones y deportaciones han sido también para personas que tienen su estancia legal en aquel país, en fábricas, campos de cultivos, en restaurantes, en la calle hay redadas muy violentas.
Sin duda se está actuando bajo estrategias políticas para generar empatía con un segmento del electorado estadounidense en el que prevalece una nociva cultura de racismo contra migrantes, aunque la protesta social se está incrementando no parece preocuparles porque su concepto es que el Estado tiene que hacer valer la fuerza e imponer sus determinaciones a costa de lo que sea, con ello se deja ver y sentir su concepción del mundo y de la humanidad de aquel país que asume ser el policía internacional y se impone con la fuerza económica y militar para invadir y saquear cualquier nación que no sea potencia.
Lo lamentable y vergonzoso es el papel que juega la oposición en México acusando de forma mezquina que la violencia en las protestas de algunas ciudades estadounidenses son incitadas por la presidenta de México y el partido morena, en la pretensión de generar un encono político con el gobierno de aquel país y sacar raja política, esa narrativa fue replicada por funcionarios del gobierno de Trump y se lazó a la prensa de manera irresponsable, generando un ambiente de tensión que empantana más la relación bilateral.
El conflicto social que cada día crece más se recrudece con la presión de otras naciones en el marco de la guerra comercial provocada también por el presidente de los Estados Unidos, lo cual deriva un replanteamiento geo político a nivel mundial, con ello el resurgimiento del milenario debate de hacía donde va la humanidad, el rumbo de las naciones con ese tipo de gobiernos y políticos con mentalidad de ver al Estado como una empresa en el que lo que más importa son las utilidades económicas dejando a segundo plano lo social.
El debate ideológico de cómo ve la derecha al mundo se pone en el centro, sus formas de gobernar con rasgos fascistas de represión sin importar los derechos humanos, de insistir en un modelo económico en el que el Estado reduzca sus imperativos sociales y dejarle al mercado la regulación económica, modelo que ha quedado demostrado que ha sido un lastre para las naciones provocando una desigualdad social y pobreza que a su vez deriva en violencia y caos social.
Hay una corriente política e ideológica conservadora que se está consolidando a nivel mundial; en Estados Unidos, ni demócratas ni republicanos se salen de ese caudal de pensamiento. Es el mismo modelo económico el que conciben y su sentir de superioridad en el mundo lo comparten, la soberbia y arrogancia política del presidente estadounidense son repudiadas ya al interior de ese país por un segmento poblacional cada vez más creciente, y a nivel internacional cada vez más amplio, con el riesgo de aquellas disputas extremistas de grupos radicales cometan actos de terrorismo.
Retomando el triste papel de la oposición en México que juega el rol de esquirol al extranjero, incluso aspirando e implorando a que Estados Unidos intervenga y derroque al régimen naciente considerado de izquierda, contrario al modelo y pensamiento estadounidense, sigue mediante sus voceros acusando con calumnias a la presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno, quedando en evidencia el nivel mezquino y pueril de hacer política exhibiéndose ante el electorado mexicano y ante el mundo la bajeza política con la que se actúa.
Seguiré el debate dentro y fuera de México, así como dentro y fuera de Estados Unidos y la agenda nacional e internacional seguirá el replanteamiento de las naciones sobre el destino de la humanidad, poniendo cada vez más vulnerable al imperio que durante siglos se impuso con su poder militar y económico, vienen sin dudas nuevos tiempos y reacomodos con la nueva geopolítica a partir de los acontecimientos y desenlaces de las crisis social y política estadounidense





