Ciudad de México a 24 enero, 2026, 23: 30 hora del centro.
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La derecha ama Europa… hasta que México hace lo mismo

postal PP horizontal Sofía Vélez

Esta semana se aprobó una reforma legal que busca eliminar trámites inútiles y facilitar la vida cotidiana de las y los mexicanos. La propuesta es clara: para realizar trámites administrativos como abrir una cuenta bancaria o comprar un chip de celular será necesario presentar tu CURP con fotografía. Ni más, ni menos: un documento que ya existe desde que nacemos y que ahora se actualizará para cumplir funciones de identificación oficial. Una medida práctica, moderna y bastante lógica.

¿Y qué hizo la oposición? Entró en crisis. Otra vez.

Las mismas voces de siempre —las Lilly Téllez, los Anayas y sus comentaristas de cabecera— salieron a decir que estamos ante un atentado a la libertad, que esto es el preludio de una dictadura digital, que el gobierno nos quiere controlar. Y mientras tanto, allá andan subiendo selfies desde París, Berlín o Seúl, diciendo “aquí sí funcionan las cosas, aquí sí hay orden”. ¿Pues en qué quedamos?

La derecha mexicana ama Europa, pero sólo cuando le conviene. Allá es admirable que no puedas rentar un auto sin tu DNI o comprar una SIM sin verificar tu identidad. Allá es orden. Allá es primer mundo. Pero cuando en México se propone algo similar, que algo que ya ocurre en Alemania, Corea o Japón resulta que es autoritarismo. ¿El problema es el documento o que no lo propusieron ellos?

Lo que están dejando ver, otra vez, es que lo que en realidad les molesta no es la medida, sino que el país empiece a funcionar sin ellos.

Y no hay que perder de vista el contexto: el CURP con fotografía no es una ocurrencia ni una medida aislada. Forma parte de una estrategia nacional más amplia para simplificar trámites y avanzar hacia un Estado digital más eficiente. Es la continuidad de una política pública que Claudia Sheinbaum ya había impulsado como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Desde la CDMX se sentaron las bases de un modelo de expediente digital ciudadano, que a través de plataformas como Llave CDMX permitía a las personas acceder a múltiples trámites y servicios desde una sola cuenta, sin tener que acudir a una oficina de gobierno ni presentar mil papeles. Este modelo fue reconocido internacionalmente con premios por innovación pública y eficiencia.

El nuevo CURP con fotografía se alinea con esa lógica de transformación: la de tener una identificación oficial única, segura y digital que reduzca el uso de documentos físicos, elimine duplicidades y evite que cada dependencia te pida cosas distintas. Es decir, si ya te identificaste con tu CURP, que no te vuelvan a pedir lo mismo una y otra vez. Además, fortalece la seguridad en trámites sensibles, evitando fraudes o suplantación de identidad.

La digitalización del gobierno no se trata solo de subir formularios a una página web: implica una reorganización completa de cómo el Estado se relaciona con la ciudadanía, con menos intermediarios, menos ventanillas, menos corrupción y más eficiencia. Así que la próxima vez que escuchemos a alguien decir “es que en Europa sí hay orden”, recordémosles que eso incluye también identificaciones oficiales digitales, sistemas biométricos y trámites en línea. Si de verdad quieren un país de primer mundo, empiecen por dejar de hacer berrinches por cada avance. Porque el verdadero autoritarismo no es poner orden con herramientas modernas. El verdadero autoritarismo es pensar que solo se puede gobernar si gobiernan ellos.

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