La Ética en la casa común

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La Ética en la casa común

Por Pedro Álvarez Icaza | jueves, 17 de septiembre del 2020.

En recuerdo de Javier Riojas que se nos adelanto

La cantidad de temas acuciantes, las evidencias del desandar, la polarización de posturas de quienes apostamos por esta vía de forma de vida, algunas veces nos deja inmovilizados y sin ánimo de insistir en viejos postulados o bien para proponer nuevos paradigmas de abordaje a la crisis ambiental. Por circunstancias peculiares he tenido que revisitar algunas de las visiones religiosas, una tiene que ver con la esperanza que significó para agnósticos y creyentes de varias corrientes católicas y no católicas  “la Encíclica “Laudato si’ del Papa Francisco (2015), líder de la Iglesia Católica; ahí  advierte que la crisis ambiental no esta limitada por fronteras geográficas y tiene impactos multidimensionales, por lo que la desigualdad social a nivel global tiene una conexión profunda con el acceso a los recursos, escasez de alimento, el nivel del impacto de los fenómenos meteorológicos y procesos migratorios, recalca la necesidad atender el problema con el objetivo de lograr un bienestar social en armonía con la naturaleza, defendiendo antes que nada la dignidad humana especialmente en las zonas más vulnerables del planeta, mismas que han resentido  las prácticas llevadas a cabo por el antropocentrismo moderno.

Es el bienestar y la dignidad humana la inspiración para este artículo desde la lógica de la casa común, es decir la casa de todas y todos y de que vale la pena intentarlo y valorar las   pequeñas acciones por su potencial efecto multiplicador,  me explico con un ejemplo; tengo la fortuna y el privilegio de estar escribiendo estas líneas a metros de lo orilla del mundo, casi donde revientan las olas, un lugar hermoso y aislado del Covirus19.  Hace unos años paseaba por esta playa con Ana mi esposa,  sobre en un verdadero tiradero de basura, sobre todo de PET, de varios kilómetros.

Tuvimos la tentación de salir corriendo y nunca más regresar, reflexionamos un momento y decidimos hacer ejercicio de abdominales y caminar recogiendo en costales y costales durante toda la semana por varias horas al día . Al final habíamos recogido muchos, una cantidad considerable, tanto, como para llenar un camión, que dejamos a la orilla de cada predio continuo, hablamos con la asociación de colonos y logramos que se llevaran todos los costales llenos, y en el corto plazo se formó un comité de saneamiento;  pusieran  botes, letreros y mayor vigilancia. Hemos regresado muchos años, nunca más el sitio ha estado sucio. Una de la lideres del lugar nos dijo que cuando los colonos vieron o supieron de nuestra labor se llenaron de vergüenza y pusieron manos a la obra.
No pretendo colocarme como un héroe o por encima de los demás, solo quiero ejemplificar que una postura ética ante un espacio compartido-común-puede tener efectos morfogeneticos multiplicadores,  diría el vapuleado Rupert Sheldrake, (2012). Nuestra propia dignidad humana debe ser nuestra vigía, nuestro termómetro (ambientometro) de la ética de las cosas comunes, la de no dejar por asentado que solo las cosas deben ser como van, pueden ser diferentes si cada ciudadano y ciudadana de a pie, queremos reconocemos nuestra fuerza esta de la trasformación propia y colectiva, por ahí lo veo. La ética de ni dejar pasar.

Laudato Si quiere decir “alabado seas”  lo podría interpretar seas bienvenida en esta casa común, el territorio compartido, respetemos a los que lo habitan, propios y ajenos, cuidémosla  atesorando su valor cada ve más valioso y escaso.    
 

Por Pedro Álvarez Icaza | jueves, 17 de septiembre del 2020.

Pedro Álvarez Icaza

Pedro Álvarez Icaza. Experto en política ambiental y en gestión y manejo de recursos de cooperación multilateral internacional. Forma parte del programa de líderes ambientales de El Colegio de México.

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