Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
IMG-20221202-WA0007

La FIL es una fiesta

La Feria Internacional del Libro en Guadalajara es maravillosa. Considerada por muchos como el evento literario más grande de habla hispana, A 25 años de su creación por la Universidad de Guadalajara, la FIL se convierte año tras año en un gran encuentro entre mujeres y hombres de letras, amantes de las historias, de las otras vidas que se asumen como propias al adentrarse al fascinante mundo de la literatura. Quien lee nunca se sentirá solo, así lo decretaron Joaquín Sabina en Madrid y el maestro Jaime Palacios en el Café Miró de la capital sinaloense, Culiacán.

Este año el país invitado es el Emirato de Sharjah, que integra a los Emiratos Árabes Unidos. Países como Alemania e Italia también están presentes para fortalecer lazos. La fraternidad universal se consolida con el intercambio entre culturas, con el reconocimiento a los otros, aquellos que, en palabras de Octavio Paz, nos dan plena existencia.

El desfile de editoriales es una auténtica celebración de protagonistas silenciosos. Desde universidades como la UNAM, FLACSO o el Colmex que enriquecen la parte académica, hasta los tradicionales referentes literarios como Seix Barral, Lumen, Planeta, Alfaguara, TusQuets, Anagrama, Porrúa, Debolsillo, Siglo XXI, Editorial ERA o el Fondo de Cultura Económica, forman parte de las opciones que los asistentes pueden visitar.  Editoriales alternativas e instituciones con proyectos literarios como la Cámara de Diputados o el INE están siempre presentes.

Entre las autoras protagonistas que motivaron con sus presentaciones está la española Irene Vallejo que, a través de sus reflexiones y memorias sobre su gusto por la lectura, y su más reciente obra El Infinito en un junco, relacionada a la invención de los libros en el mundo antiguo, potencian el sentido y pertinencia de la Feria Internacional del Libro.

Tal y como lo comparte la plataforma habilitada para la FIL, se tiene un promedio anual de más de dos mil casas editoriales provenientes de 47 países; se realizan aproximadamente 630 presentaciones de libros y la visitan más de 100 mil jóvenes. Hay más de mil horas de actividades y, para las autoridades amantes de los pesos y centavos, deja un derrame económico en la capital de Jalisco de más de 330 millones de dólares al año.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es una fiesta. Académicos, gestores culturales, estudiantes, hombres y mujeres de negocios, autoridades de la administración pública, figuras políticas, escritores, columnistas, periodistas, se dan cita en un espacio que propone otro concepto, el de la lectura como gran coincidencia para construir y reafirmar identidad.

Los libros bajo el brazo, en bolsas o cajas de cartón, subrayados y doblados, con separador o pluma, de pasta dura o blanda, acompañados con café o cerveza, en horario matutino o vespertino, se vuelven protagonistas silenciosos de nuestra vida cotidiana, enaltecen nuestra personalidad, promueven una complicidad oculta entre letras y párrafos que solo se conoce entre comunidad.

Durante 9 días decretan la fiesta literata en Guadalajara, misma que es replicada pero difícilmente igualada en otras ciudades de nuestro país. Sea como sea, siempre valdrá el esfuerzo de promover acciones en favor de la lectura. Un país cuyo promedio de lectura es de 4 libros al año, así lo demanda.

Leer para cuestionar, cuestionar para transformar. Los nuevos tiempos políticos requieren un país de lectores.

 

La FIL en Culiacán, una apuesta interesante y con muchos desafíos

Durante las últimas semanas causó ruido la declaración del presidente municipal de Culiacán Juan de Dios Gámez al anunciar la creación de una FIL para la capital sinaloense. Una noticia que entusiasma a literatos pero que también genera dudas por la premura de comenzarla con menos de dos meses de organización.

¿Qué editoriales protagonizarán este hecho sin precedentes en Culiacán durante la segunda semana de diciembre? ¿cómo se le dará el carácter de internacional a un ejercicio inédito con tan poca organización? ¿prevalecerá en la praxis la relevancia para los libros o serán solo un complemento para actividades artísticas ya mencionadas?

Sin duda, es un ejercicio ambicioso, una apuesta interesante cuyos desafíos no son eclipsados por lo que puede ser un espacio que trascienda administraciones y contribuya a una cultura de paz que tanta falta le hace a nuestro estado.

Sinaloa es tierra del dramaturgo Oscar Liera, de la cuentista Inés Arredondo, del escritor Elmer Mendoza, del periodista Javier Valdez, del eterno Dámaso Murúa, de poetas como Jaime Labastida, de académicos como Roberto Blancarte y de analistas políticos como Jorge Zepeda Patterson.

Sinaloa con su FIL puede ser una fiesta.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Relacionado