Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
WhatsApp Image 2023-01-20 at 08.00.43 (1)

La guerra jurídica está presente

Por: Sandra Mahely Montejo

Mucho hemos escuchado ya sobre el término lawfare, yo prefiero llamarlo “guerra jurídica”, en castellano. Aunque su terminología aún se discute y replantea, lo cierto es que en América Latina y el Caribe la concepción así como su aplicación es particular: el uso de la justicia para perseguir individuos en nombre de la ley (por intereses políticos); la judicialización e instrumentalización (selectiva) de la política a través de un proceso político inquisitorio ha estado presente en América Latina y el Caribe y hemos sido testigos de esta “herramienta” (militar), que no solo buscan detener los liderazgos populares que estén en contra de la oligarquía; dicho en otras palabras la oposición a los gobiernos progresistas elegidos democráticamente recurra al uso del derecho con fines políticos.

Pone en riesgo la democracia como tal, el lawfare o guerra jurídica es una fase del neoliberalismo como terrorismo de Estado, pero ¿de dónde viene? Puede decirse que se origina en la injerencia de Estados Unidos en la política interior de países latinoamericanos, con el uso de esta estrategia geopolítica en contra de América Latina a través de: a) guerra jurídica; b) golpes parlamentarios y c) golpes blandos; presentándose primero en países como Honduras, Paraguay, Venezuela, Nicaragua, y —por supuesto— recientemente en Brasil, Argentina, Brasil y Ecuador. En nuestro país ya hemos vivido un caso parecido con el entonces Presidente López Obrador en el 2004 cuando el poder del Estado en ese entonces intentó desaforarlo y buscó evitar que llegara la izquierda al gobierno en una fuerte campaña mediática en su contra por el litigio alrededor del predio “El Encino”, cuando buscaban vincularlo a escándalos de corrupción de personas cercanas a él para restarle popularidad. El Poder Judicial cumplió un papel importante en todo (vaya coincidencia), pero ninguno de estos intentos de apartarlo de cualquier posibilidad de que fuera Presidente, pero ni toda la guerra sucia ni los fraudes electorales del 2006 y 2012 que padeció Obrador impidieron su llegada a la Presidencia de nuestro país en el 2018.

La guerra judicial la utilizan para derribar gobiernos progresistas, transforman algo legítimo, como el combate a la corrupción, en algo selectivo y partidario en contra de los movimientos populares que representen una amenaza a los intereses de las oligarquías. Utilizan mecanismos judiciales como “tácticas de guerra”, sin importar que tan legales sean o si las pruebas son reales; así también hacen uso desmedido del establishment mediático para el desprestigio, desacreditación y deslegitimación, y difunden la falsa idea de que el “sistema judicial existe para salvaguardar los problemas de una sociedad”, incluso cuando —a diferencia de los dos poderes (ejecutivo, legislativo)— el judicial es el único que no ha sido transformado.

Es una realidad que ha incrementado el financiamiento así como la “cooperación” por parte de las diversas agencias de EE. YY. en los sectores claves de la gobernanza del país, convirtiendo operadores jurídicos que trabajan en medios, reformas al Estado, o rama judicial etc., con el fin de poco a poco modificar nuestro sistema jurídico (escrito) en favor de la implementación de un sistema parecido al anglosajón, (Sistema Penal Acusatorio); otorgando mayor margen de actuación a los jueces, ministros etc., que a final son funcionarios que no son electos democráticamente  y tampoco son sometidos a evaluaciones populares por su desempeño. El poder judicial ha ido abandonando sus funciones originarias y reales de impartir justicia y ha pasado a convertirse en una herramienta al servicio de los sectores conservadores al tener esa injerencia en los asuntos políticos; el lawfare se ha convertido en uno de los mayores peligros para la democracia en el mundo y sobre todo en América Latina y el Caribe.

Es por ello que es necesario desarmar a los monopolios de medios de comunicación, desmentir la desinformación que día con día como lo hace alguien que sabe lo que es padecer de esta persecución: el Presidente Andrés Manuel López Obrador.


@SandyMahely
Abogada por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Feminista y activista, fundadora de Morena. Luchadora social y fiel defensora de los derechos humanos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Relacionado