Pluma Patriótica

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La lucha contra los agrotóxicos

El gobierno de la Transformación ha intentado desde diferentes aristas poder revertir años de mal gobierno y sobre todo la de desmantelar el aparato que el neoliberalismo instauró para que a través del Estado se privilegiaran las ganancias de la oligarquía, pero con prejuicios para el pueblo en general.

Esa también fue la política que prevalece en el campo mexicano para usarlo como herramienta en favor de los que pueden explotarlo con grandes réditos, pero prácticamente abandonar a los que por años han sido los verdaderos trabajadores de esa tierra. No por nada, mucha de nuestro pueblo campesino sigue apegado a los ideales de Zapata y hacer valer su derecho a poseer lo que por justicia les pertenece.

A pesar de que en el cardenismo se lograron avances importantes en cuanto al reparto de la tierra y que fuera el campo un motor de bienestar en las décadas posteriores, todo se empezó a volver perjudicial para los productores de nuestros alimentos cuando el neoliberalismo ganó la batalla política, electoral y cultural en nuestro país. De ahí, es que la explotación de los campos de cosecha se volvió algo más de privilegiar al capital que al bienestar social y así fue como se impuso que la cosecha se acelerara a través del uso de fertilizantes que, aunque químicamente cumplen un trabajo notorio, a largo plazo han resultado nocivos tanto para la salud de la gente como para la tierra misma.

Con ese contexto, es que el Presidente Andrés Manuel comandó a que la Secretaria de Agricultura de la mano de la Secretaria de Salud empezaran una nueva política para el uso de fertilizantes que resultaran menos dañinos (o prácticamente inocuos) para que no se siguiera una explotación sin sentido alguno. Sin embargo, como en otros temas de este tipo las grandes corporaciones (en este caso Bayer-Monsanto) han sido férreos opositores para que esta nueva política prevalezca.

Esto terminó por detonar una disputa ardua incluso en ciertos sectores del partido gobernante, donde los cabilderos han buscado que con un grupo de senadores (encabezados por el propio líder del partido en el senado) busque echar para atrás la nueva legislación respecto al uso de fertilizantes en el campo mexicano.

Por lo que nuevamente nos encontramos ante la disputa de que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no deja de morir. Ojalá que los senadores que tanto alegan que buscan la reconciliación nacional, sean coherentes con sus dichos y empiecen esta reconciliación con el campo, sus productores y los miles de familias que día a día trabajan por hacer renacer el campo, pero sobre todo la auto suficiencia alimentaria.

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