La mañanera

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La mañanera

Por Julia Álvarez Icaza | jueves, 21 de enero del 2021.

En los últimos días se ha suscitado un debate entorno a las mañaneras y su transmisión en el periodo electoral que se va a vivir en algunos Estado este año. Frente a este panorama, el consejero presidente el Instituto Nacional Electoral (INE) ha manifestado que las conferencias matutinas del Presidente Andrés Manuel López Obrador no podrán transmitirse de manera íntegra en todo el país con el objetivo de garantizar la equidad en las contiendas.

Esto ha generado un debate muy arduo en redes que se puede analizar desde diversos puntos de vista. Sin embargo, para fines de este artículo lo que interesa es la centralización del debate en torno a la respuesta del Ejecutivo que ha reaccionado ante este planteamiento.

El Presidente de la República, inconforme con dicha resolución, ha manifestado en el espacio público de las mañaneras la sensación de censura que hay detrás del planteamiento y ha defendido las conferencias de prensa como un espacio vital para dotar de información de primera mano a la población. Además, ha planteado que frente a un escenario pandémico como el que vivimos, las mañaneras cobran aún más relevancia. Personalmente, sostengo que estos espacios diarios de transmisión pública en donde los medios de comunicación pueden confrontar de manera directa y libre al Ejecutivo Federal son un ejercicio democrácito muy rico nunca visto de esta manera. Recordando que venimos de periodos donde se pronunciaban frases como: “ya sé que no aplauden” o “no más preguntas”, es casi un sueño ver como el Secretario de Defensa Nacional y otros servidores públicos -que en anteriores sexenios se caracterizaban por ser personajes opacos- se enfrentan desnudos a la opinión pública para rendir cuentas sobre su actuar. 

Pero más allá de la riqueza en términos de rendición de cuentas y transparencia de la infromación frente a la población, uno de los elementos más interesantes del debate es el planteamiento que presenta el Presidente cuando declara que “el Pueblo en general debe dar su opinión sobre la resolución del consejero presidente”. Esta es una herramienta que López Obrador usa con frecuencia y me parece de alto valor democráctico someter a escutrinio público lo que antes estaba reservado únicamente para “las élites electorales” o para las autoridades técnicas intocables. El quehacer político reside en la capacidad de la población de inmiscuirse en “lo público”, de tal forma que un Pueblo que participa en lo político en ese sentido es sano, democráticamente hablando. Ser parte de las decisiones públicas que nos inmiscuyen a todos habla de una democracia sustancial y no de una democracia formal puesta en unas letras a las que casi nadie accede. 

Aunque sería tema de otro artículo y otro debate, lo mismo ha planteado López Obrador frente al tema del aborto y, aunque sé que causa mucha controversia, sobre todo en el entorno los mis colegas derechohumaneros, creo fundamental abrir ese debate para incluso ganar más y más duradero terreno en el tema. Algo así como lo que lograron las mujeres argentinas, expertas en generar debate público… Y, por si las dudas, soy proaborto en toda la extensión. Pero eso ya será tema de otro debate. 

Por Julia Álvarez Icaza | jueves, 21 de enero del 2021.

Julia Álvarez Icaza

Abogada de la UNAM con formación en derechos humanos. Desde distintos espacios ha trabajado temas de derechos económicos, sociales y culturales. Actualmente investiga sobre justicia transicional, reparación integral del daño y justicia restaurativa.

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