Ciudad de México a 18 enero, 2026, 16: 40 hora del centro.
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La manósfera antifeminista

postal PP horizontal Candelaria Ochoa

Desde que nació el feminismo ha habido un contra ataque conservador y de derecha a la defensa y los derechos de las mujeres. En México hay varios personajes que lo representan muy bien y que se han convertido en figuras públicas, como recientemente ha sido la figura del futbol, Javier Hernández, conocido como “Chicharito”.

¿Qué representan estos personajes?

Primero, son hombres que gozan de los privilegios de serlo, como el dinero y la posición social. Segundo, se convirtieron en personajes de la vida pública que buscan atraer adeptos a través de sus opiniones. Y tercero, han adoptado una postura antifeminista porque les incomoda que las mujeres vivamos en condiciones de igualdad. Niegan las desigualdades de género y las causas sociales que originan disparidades políticas, económicas y culturales. Se niegan a reconocer nuestros derechos, motivados por un sistema patriarcal con el que buscan mantener el status quo de la predominancia de los hombres sobre las mujeres. Además, consideran que el feminismo es perjudicial porque desestabiliza esas relaciones de desigualdad donde ellos ejercen el dominio.

Quieren como bien lo expresan, mujeres dóciles, que estén en el hogar, que “cuiden” a sus hijos y a ellos mismos, que les obedezcan y que les hagan sentir que son los dominadores.

Esas prácticas antifeministas comparten actitudes y conductas que reproducen violencias: ridiculizan, descalifican y humillan a las mujeres. Expresan su misoginia en frases comunes, como afirmar que su machismo es para “cuidarlas”. Incluso se consideran “protectores” y creen que sus prácticas machistas son inofensivas. Es importante recordarles que los sistemas de prestigio son masculinos; por ende, las mujeres vivimos en condiciones de vulnerabilidad ante los abusos, la violencia y el feminicidio. Para ellos, las diferencias sexuales son naturales –y no construcciones sociales de las que ellos forman parte–, por tanto, si las mujeres son inferiores y de menor valía es porque así les resulta más conveniente.

En nuestra sociedad innegablemente machista, los estereotipos, los prejuicios y la discriminación se dirigen de manera sistemática y exacerbada en contra de las mujeres, lo cual no nos denigra, sino que incide con mayor fuerza, sobre quienes exigimos igualdad de derechos.

En el video que publica “el Chicharito” el 18 de julio pasado dice…

“Mujeres, están fracasando, están erradicando la masculinidad, haciendo a la sociedad hipersensible. Encarnen su energía femenina, cuidando, nutriendo, recibiendo, multiplicando, limpiando, sosteniendo el hogar, que es el lugar más preciado para nosotros los hombres.
No le tengan miedo a ser mujeres, a permitirse ser lideradas por un hombre que lo único que quiere es verlas feliz, porque nosotros no conocemos el cielo sin ustedes. Responsabilizarlas de su energía también es amarlas.
Hombres, estamos fallando en la falta de compromiso. Poner a nuestra pareja lo último, no tener palabra y no priorizar hábitos para volvernos admirables. Entiendo que nos da miedo hablar y expresarnos verdaderamente de lo que sentimos porque están tratando de erradicar la masculinidad. Porque en ciertos casos del pasado se suprimió la energía femenina, pero muchos estamos aquí con ganas de amarlas, cuidarlas, respetarlas y proveerlas. Pero ustedes, mujeres, tienen que aprender a recibir y a honrar la masculinidad. A veces la verdad puede doler al instante, pero eso es crecer. Aceptemos la verdad y cambiemos lo suficiente para crear la humanidad que siempre hemos buscado.”

Esta violencia se manifiesta a través del lenguaje y sus formas de expresión, mediante las cuales se comunican ideas y sentimientos. Estos personajes, que encarnan la violencia y la misoginia machista, apuestan por convertirse en héroes a través de las redes y medios de comunicación que los ensalzan como líderes masculinos. Por eso, a través del lenguaje, comunican sus ideas machistas y expresan sus ideas, su educación y su actuar cotidiano.

Las demandas feministas –como el derecho al voto, la igualdad salarial, la autonomía sobre nuestros cuerpos y el acceso al aborto– representan una amenaza para estos sujetos que consideran que no tenemos libertad para decidir sobre nosotras, sobre lo que queremos y lo que deseamos.

Solo para recordarles, anoto nuestras demandas: fin a todas las formas de violencia machista; acceso pleno a la educación, el empleo, la salud y la participación política; que las tareas domésticas y el cuidado sean compartidas y equitativas; erradicar los roles y estereotipos de género; garantizar los derechos sexuales y reproductivos, incluido el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, la planificación familiar y el acceso al aborto seguro y legal. No dejemos de lado que también los hombres se benefician con el feminismo, porque los libera de las cargas impuestas por la masculinidad hegemónica, permitiéndoles ser más auténticos y expresar sus emociones. Queremos –y lo vamos a lograr– transformar las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y la discriminación, para construir una sociedad más justa e inclusiva para todas las personas: homosexuales, heterosexuales, lesbianas y toda la diversidad. Empoderar a las mujeres  es darnos voz, visibilidad y control sobre nuestras propias vidas.

La igualdad de género contribuye a crear una sociedad más equitativa, justa y próspera para todas las personas. Desde hace cinco siglos las mujeres hemos demandado nuestros derechos, y los terribles sucesos vividos por las trabajadoras de la fábrica en Nueva York ha reivindicado nuestra lucha. No olvidemos el color morado como símbolo de esta historia.

Frente a cada expresión de misoginia disfrazada de opinión, como la del Chicharito y otras voces que resuenan en la manósfera, respondemos y resistimos. No hay libertad si las mujeres seguimos siendo silenciadas, descalificadas o minimizadas a una “energía femenina” promovida desde el patriarcado. Más que nunca, la lucha sigue.

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