Pluma Patriótica

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La marcha del Pueblo

El domingo 27 de noviembre se realizó la llamada «marcha del Pueblo», aquella convocada por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Mucho se ha comentado con respecto a la pertinencia o motivo de esta; sin embargo, el resultado es un ineludible respaldo de amplias masas hacia el mandatario. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que acudieron cientos de miles de personas.

La marcha culminó con el cuarto informe del Presidente, donde después de casi siete horas de marcha (del Ángel de la Independencia al Zócalo) se dieron cita los presentes a escuchar la rendición de cuentas.

Este acto de respaldo al gobierno federal llama la atención en medio de una coyuntura donde la oposición pareciera arreciar su estrategia de polarización, sobre todo cuando a no más de veinte días estos llamaron a “defender al INE”, en un acto que les supuso gloria, pero no guardó pena.

Una vez más, AMLO ha mandado un mensaje contundente a quienes cuestionan su popularidad, demostrando que detrás de él existe un movimiento social y político importante, quizás uno de los más grandes en la época moderna de la política nacional y que el proyecto de la Cuarta Transformación es una agenda de largo plazo.

Paseo de la Reforma se convirtió en una verbena popular, donde se pudo apreciar un movimiento social genuino, más allá del acarreo o no de personas (pues esta mala práctica permea en la vida pública de manera general; es decir es utilizada por propios y extraños). No obstante, de manera cualitativa, la gente asistente a la marcha se notaba comprometida con defender a López Obrador y su proyecto de gobierno. No faltó la creatividad -de los mismos asistentes- en responder a la otrora movilización opositora: Fifílicina, aludiendo al ungüento para rozaduras, acarreado por mis convicciones, acarreado por mis huev…, y otras consignas incitando a la reflexión de los presentes, en fin. Probablemente una muy buena parte de la movilización fue orgánica.

El arraigo social del Obradorismo es una respuesta de clase a la narrativa opositora, pues muchas personas ven en AMLO alguien como ellos, por tanto, los representa o cuando menos notan que ha intentado en representarlos. Ese elemento es lo que ha permeado en una amplia mayoría social para convertirse en un movimiento político, sostén de la cuarta transformación, cuestión que debería a preocupar a opositores, pues los mismos han perdido soporte de su propia base social, lo cual es más notorio en el PRI y PRD, principalmente.

Esta marcha podría servir como recordatorio para más de un político que desea probar suerte en morena, pues el movimiento social busca arraigar principios en la vida pública nacional, es decir transformar la forma en que se hacen las cosas. ¿Qué sucedería si los dirigentes y políticos de morena comienzan por traer prácticas que se creían desterradas, o peor aún, corregirlas y aumentarlas?

Pensando en perspectiva, ese es uno de los grandes riesgos a los que se enfrenta morena como partido: fallarle al movimiento político. Más que la oposición, es el propio Morena lo que podría acabar por no prolongar el ímpetu de transformación, pues al no predicar con el ejemplo, los seguidores buscarán en quién sí confiar.

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