Pluma Patriótica

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La memoria

La memoria

Aunque para esta ocasión tenía la intención de hablar de algo completamente diferente considero que ante los sucesos recientes es pertinente tocar el tema de Bolivia (a pesar de que los medios estarán inundados de columnas sobre el tema), y a diferencia de lo que hago normalmente en los textos que me han dado la oportunidad de compartirles decidí exponer un sentir personal y escribir en primera persona.

En la séptima década del siglo pasado nuestra América Latina se convulsionó por la ola de Golpes de Estado encabezados por fuerzas militares que destituyeron a gobiernos populares, los países se tiñeron de rojo y guardaron en su historia esa memoria grabada con sangre. Una vez cerrado el ciclo muchos creímos de manera ingenua que jamás se volverían a ver escenas de militares uniformados arengando a las masas, y aunque nunca creímos que el golpismo desaparecería pensábamos que los golpes se consolidarían por medio de estrategias que no involucrarían ejércitos; sin embargo, el 10 de noviembre de 2019 recibimos la noticia de que el presidente de Bolivia, Evo Morales, había renunciado tras una serie de presiones. Vimos a las FFAA sugerir la renuncia del presidente y consagrar las Fuerzas Armadas a Jesucristo, también vimos a la derecha quemar la Wiphala y colocar la Biblia sobre la bandera de Bolivia. Las escenas son surrealistas, parecen sacadas de un documental de las dictaduras más atroces de Latinoamérica, pero es la realidad, una que nos demuestra que los poderes fácticos están dispuestos a lo que sea, porque a Evo no lo pudieron derrocar de otra manera.

La historia se repite, en la que una parte del mismo pueblo justifica los golpes, apoya la vía violenta y empieza una cruzada en contra de sus hermanos, satanizan palabras como “socialismo” y “comunismo” aunque no sepan lo que significan, sin embargo, a juicio suyo ser socialista o comunista te hace merecedor del más ruin desprecio. Además de que esa segregación se acompaña de un sentimiento clasiracista, porque de pronto ciertos grupos de clase media se creen parte de los de arriba, y creen que lo que les impide tener el nivel de vida de las élites son los sectores de abajo.

No sé si por desconocimiento o de manera deliberada ignoran la historia, no tienen memoria. Dudo que sientan empatía cuando ven a las Madres de la Plaza de Mayo, dudo que sientan dolor cuando se habla de La Noche de los Lápices o los Presos del Estadio, dudo que sientan rechazo cuando escuchan el nombre de Hugo Banzer. Desechar la memoria es peligroso, como lo es despolitizar la vida pública y evitar llamar a las cosas por su nombre.

También es peligroso el discurso que puedan tejer alrededor de los gobiernos progresistas que arribarán en la región, porque los que no están de acuerdo van a resistir con todo lo que tengan. Para Latinoamérica y para México vienen momentos duros, ya amenazaron con ello los simpatizantes del fascismo. Para evitarlo tenemos el deber de mantener viva la memoria y de hacer pedagogía popular.

“La memoria apunta hasta matar a los pueblos que la callan y no la dejan volar”
León Gieco

Martha Cajigas. Maestra en Desarrollo Regional por el CIAD, A.C. Actualmente se desempeña en áreas relacionadas con políticas y programas federales para el desarrollo.

@marthacajigas

Otros textos de la autora:

-Hablemos de sustentabilidad (II)

-Hablemos de sustentabilidad (I)

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